ESPECIAL DENNISON
20 años antes
Nadie nace con el alma oscura, nadie llega al mundo con odio sembrado en su corazón.
Los sentimientos se desarrollan con las acciones que ocurren alrededor.
Cuando las personas hablan de lo injusta que es la vida, es porque no se han fijado en lo difícil que ha sido para otros.
Mientras piensan que están pasando por su peor momento, no se han dado cuenta de que, al mirar a su entorno, existe un infierno que todos llevan atado en su interior.
Él era un niño introvertido. Le tenía miedo a la oscuridad, pero era ella su única compañía.
Estaba solo.
No conocía el amor.
—Por tu culpa se murió tu madre, hubiera preferido que nacieras muerto. —Grita el padre alcoholizado, llevándose un cigarrillo a la boca.
—Papi, yo te quiero. Mi mami nos cuida —murmura el niño, aferrándose al dobladillo del pantalón sucio de su progenitor.
Una patada lo alejó. No lloró. Quería ser fuerte.
Su pequeño corazón ya no soportaba tanto rechazo.
—Tú nunca serás mi hijo. Tu madre era tan puta que no me sorprendería que no lleves mi sangre. —Escupió con desprecio. Su sonrisa maquiavélica inundó la habitación—. Tienes que encargarte de destruir a Ethan. Por su culpa vivimos en esta miseria.
—Tú eres mi papi, yo lo sé —dijo, su voz apenas un susurro— ¿por él no me quieres?
—Sí. Nadie va a quererte mientras él esté vivo. Te lo va a quitar todo. Solo el día en que ya no esté en este mundo, podré aunque sea, no sentir asco por ti.
El niño lo miró con sus ojitos llenos de esperanza.
—Papi, yo quiero que seas feliz... yo te ayudaré.
Esperaba ver en su rostro algo de amor, algo de ternura. Anhelaba sentirse protegido.
Pero lo único que encontró fue odio.
El hombre se levantó con torpeza, tambaleándose con la botella aún en la mano. Su mirada era la de un hombre que había perdido todo, incluso su alma.
El niño, pequeño, frágil, con los pies descalzos y sucios, se encogió en un rincón, abrazando sus propias rodillas. Sabía lo que venía. Lo sabía por la forma en la que su padre lo miraba, con desprecio, con rabia pura.
—Eres una maldita plaga... —masculló el hombre, levantándose con torpeza.
El niño cerró los ojos por un momento, pero no tenía a dónde huir. Ya había aprendido que correr solo hacía que fuera peor.
El primer golpe llegó sin aviso. Un puño cerrado directo a su pequeña costilla. Sintió cómo el aire abandonaba su cuerpo de golpe, pero no gritó.
Los gritos lo enfurecían más.
El segundo golpe fuerte, en la mandíbula que le hizo ver destellos blancos en su visión.
—Por tu culpa mi vida es una mierda, por tu culpa tu madre está muerta...
Escuchó el sonido del cinturón deslizándose de las presillas del pantalón y supo que se avecinaba lo peor. Su cuerpecito temblaba, pero no de frío.
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Volver a Verte
Romansa¿Qué pasaría si te encuentras nuevamente con la persona que rompió tu corazón? ...
