Nadie tiene el futuro asegurado, hacemos planes que se van por la borda antes de ejecutarlos.
Nos imaginamos infinitas vías, miles de formas en ejecutar nuestros planes, cuando al final, todo se define en un instante. Por más que intentemos trazar un cronograma detallado de cómo queremos que se desarrolle nuestra vida, siempre sucede algo que nunca hubieras imaginado, un recorrido que jamás paso por tu mente, un giro inesperado que nos hace cuestionar si todo lo que hemos hecho ha sido correcto.
Y aquí estoy yo, dudando de todo lo que he vivido durante estos ocho años.
¿Acaso viví en automático?
¿Saben cuántas veces en mi mente sólo creaba justificaciones, que lo hicieran ver menos culpable y me hicieran sentir menos rota?
Sí, muchas veces.
Esperé por tantos años saber la verdad que me parece irreal que ya haya sucedido. Mentirme a mí misma, fingiendo que jamás anhelé volver a besarlo, se vuelve absurdo cuando hacerlo me hacerme sentir viva.
Siento que el mundo se desvanece. Besarlo, sentir sus labios sobre los míos, desata una corriente eléctrica que recorre cada centímetro de mi piel, borrando el dolor y las cicatrices del pasado.
Él me aprieta contra su cuerpo y puedo sentir su calor. Coloca una de sus manos alrededor de mi cuello, como si no quisiera que el beso se terminara. La pasión se intensifica hasta el punto de que no sé cómo llegamos al borde de la cama, pero seguimos de pie, incapaces de separarnos. La intensidad del beso sigue escalando tanto que siento que estoy perdiendo la razón.
La vida nos hizo una mala jugada.
Nuestro mayor error fue enamorarnos en el momento equivocado, o tal vez no haber sido lo suficientemente cautelosos para evitar que el amor que sentíamos nublara nuestro juicio a tal punto de no ser cautelosos.
Ya todo está escrito, y arrepentirse o lamentarse no cambiaría nada. Por algo pasan las cosas. Mi decisión está tomada, ya lo nuestro no puede ser, nuestros caminos se han separado.
Tanto había esperado este momento...
Tanto fue el dolor, y resulta casi inverosímil cómo se desvaneció tan rápido.
Tanto necesitaba saber la verdad detrás de su partida, y ahora que la conozco, mi mundo se viene abajo.
Con el corazón hecho trizas, deseo desesperadamente continuar este beso.
Pero, debo detenerme.
Con lágrimas entrecortadas, coloco mi mano en su pecho y lo empujo bruscamente, mientras Ethan me mira con confusión.
La realidad se impone. Nuestras vidas ya no se entrelazan.
—¿Qué pasa, Eleonor? No entiendo. Sentí lo mismo que tú en ese beso —dice con voz triste, haciendo que mi corazón se parta en mil pedazos—. Yo te amo, te amo.
Intento apartarme y le respondo con la voz más cortante que logro reunir, tragando saliva para calmar el nudo en mi garganta:
—Fuera de mi habitación. Vete.
Él se acerca, tomando mi cintura con firmeza.
—No es eso lo que quieres —afirma, mientras me sujeta y me obliga a mirarlo—. Mírame... ¿Por qué me besas y luego me rechazas?
Respiro hondo, intentando recomponerme y me deslizo de sus brazos.
—Porque fue un error, un impulso que no pude controlar.
—No fue un error, y tú lo sabes.
—Las cosas ya quedaron claras. Sabemos lo que sucedió, así que es hora de seguir adelante. A partir de ahora, solo podemos tratarnos como socios. Es demasiado para mí que estés aquí y no tu hermano.
ESTÁS LEYENDO
Volver a Verte
Storie d'amore¿Qué pasaría si te encuentras nuevamente con la persona que rompió tu corazón? ...
