ETHAN
23 de abril del 2005.
El amor es la fuerza más poderosa del mundo, no existe sentimiento que iguale el poder que genera sobre el universo, con sólo una gota se puede sobrevivir aunque sea un poco más, pero basta que se agote para que todo comience a morir.
Por suerte, la vida para ellos sonreía.
El amor se manifestaba de la manera más perfecta y hermosa, como un baile de salón o como una taza de chocolate en invierno.
Estaban juntos en un rincón apartado del mundo, una cabaña de madera oscura, pequeña pero acogedora, escondida en el corazón de un bosque majestuoso. Los árboles a su alrededor parecían custodiar su secreto, y la luz de la luna se filtraba entre las ramas, creando destellos plateados que danzaban con la brisa nocturna. El sonido de los grillos componía una melodía de fondo, una sinfonía natural que sellaba la perfección del momento.
—Mis padres me matarán si descubren que esto no es una excursión del colegio. No puedo creer que acepté hacer esta locura —exclama ella, nerviosa, mordiéndose el labio inferior.
—Tranquila, todo saldrá bien —susurra, abrazándola con firmeza—. No dejaré que te metas en problemas... Además, confían en ti. —Se separa ligeramente y la mira con una sonrisa traviesa—. Aunque debo admitir que la nota que firmaron me quedó impecable.
—Sí. —Confirma— pensaste en todo —recalca acercándose a él colocando los brazos alrededor de su cuello—. Este es un lugar irreal, parece de mentira, siento que estamos viviendo en una fantasía —dice exaltada— aquí podemos ser libres, sin tener que escondernos, sin nadie que pueda juzgarnos —suspira—, aunque solo sea por dos días. —Apoya su frente en la de él— serán los más felices de mi vida.
Él la contempla con devoción, como si cada palabra que ella pronunciara fuera sagrada.
—Muero por gritarle al mundo que te amo —confiesa acariciando su rostro con ternura—. Quiero poder caminar contigo de la mano sin miedo, besarte en medio de la calle sin preocuparme por las miradas. Anhelo llevarte conmigo a cualquier lugar, que todos sepan que somos el uno para el otro.
Se inclina, la besa con dulzura, un roce de labios, habla más que cualquier promesa, la toma de la mano, entrelazando sus dedos con los de ella.
—Tengo algo que mostrarte.
La guía fuera de la cabaña, caminando por un estrecho sendero iluminado por la luna. El aire frío de la noche los envuelve, pero la calidez de sus cuerpos mantiene el equilibrio perfecto entre el deseo y la calma.
Al llegar, ella queda sin aliento.
Frente a ellos, un lago de aguas cristalinas refleja las estrellas como un espejo celestial. A un costado, una pequeña tienda de acampar aguardada bajo la protección de los árboles. En el centro, una fogata arde con un brillo hipnotizante, sus llamas danzando como si entendieran la magia de la noche. Troncos dispuestos en forma de bancos rodean el fuego, creando un rincón perfecto para perderse del mundo.
—Es... —hace una pausa, intentando encontrar las palabras—. Es más de lo que podía imaginar...
—Y menos de lo que mereces. —La alza en sus brazos y gira con ella en el aire, riendo juntos mientras el vértigo y la felicidad se mezclan en un torbellino de emociones.
Cuando se detienen, mareados y eufóricos, caen al suelo, dejando que las risas se escapen sin control.
Ella se incorpora de golpe y corre hacia él, lanzándose a sus brazos. Envuelve sus piernas alrededor de su cintura, sosteniéndose de su cuello mientras lo besa con una pasión desenfrenada.
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Volver a Verte
Romance¿Qué pasaría si te encuentras nuevamente con la persona que rompió tu corazón? ...
