23 de febrero del 2005
Las miradas suelen ser la forma de expresión más significativa, los humanos no son capaces de ocultar, la tristeza, la alegría o incluso el enojo, puede disimular sus expresiones, pero jamás la sinceridad que reflejan a través de su mirada.
Incluso llega un punto en el que el amor no se puede controlar, en que las lágrimas no se pueden detener y las sonrisas no se pueden evitar, muchas personas incluso aseguran, que si quieres conocer a alguien, solo debes mirarlo una vez más, para descifrar todo lo que esconde.
No existía nadie en este mundo que al verla, sus ojos, reflejaran la magia que era amarla de manera tan pura. A veces, en su mirada, se veían dos luces titilantes en medio de la oscuridad, destellos de esperanza capaces de iluminar hasta el rincón más sombrío de su alma. Otras veces, sus ojos eran como el intenso sol de verano, abrasadores y llenos de vida, disipando el frío de cualquier invierno.
Sin ella, su existencia se sentía incompleta, un camino sin destino, una vida sin color. Cada vez que la veía, su corazón latía con una fuerza renovada, y el mundo se transformaba en algo extraordinario. Para ella, la vida no tendría sentido sin él; era la chispa que encendía su mundo, la luz que la guiaba en la oscuridad.
¿Se puede amar de esa manera?
¿Se puede amar tanto a alguien que no sepas ni reconocerte?
¿Se puede amar a un nivel de perderte tú mismo?
Hay preguntas que probablemente, si tengan respuesta.
Pero es mejor no responderlas.
—¿Por qué tienes esa mirada? —manifiesta ella, con los brazos rodeando suavemente el cuello de él.
—¿Cual? —pregunta con una sonrisa tímida.
—No sé, es diferente... la forma en que me miras... es como si... no puedo explicarlo. ¿Ya no me amas?
La besa rápidamente, tratando de disipar cualquier duda.
—Eres muy mala para interpretar a las personas. —Afina la garganta, y con una voz que se alza en medio de su habitación grita—. ¡ES PORQUE TE AMO!
—Ethan... —declara muy sonrojada.
—Estamos solos Eleonor. —Dice con intriga y vulnerabilidad.
—Lo sé, pero tú me pones nerviosa... ¿Sabes?
—¿Que? —La mira confundida y la toma por la cintura con firmeza.
—¡TE AMO! —grita lo más fuerte que puede.
Se besan al ritmo romántico de una canción, que enciende en ambos un fuego incontrolable.
Es imposible no deleitarse con su forma de amar, es inevitable no desear un amor igual, pero como nada en la vida es perfecto, ni eterno, esto solo duraría menos de los que podrían imaginar.
El futuro de su relación parecía estar suspendido en el aire, amenazado por la inestabilidad del destino.
No habían comenzado a amarse de la forma en la que realmente deseaban y ya se estaban acercando a un precipicio, donde por un largo tiempo su amor iba a quedar destruido.
—¡Eleonor, planeta Tierra llamando a Eleonor! —Salgo de mi trance y mis recuerdos al escuchar la voz Chloris.
—¿En qué pensabas, hermanita? —Me pregunta Elizabeth, casi con impaciencia.
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Volver a Verte
Romance¿Qué pasaría si te encuentras nuevamente con la persona que rompió tu corazón? ...
