Capítulo 2: Aterrizando en el lugar del comienzo.

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ETHAN

20 de febrero del 2013.

No es fácil sentir que vuelas para terminar estrellándote contra el suelo.

Los cambios que se producen a mí alrededor son tan repentinos que no puedo hacer planes, aunque se trate de mi propia vida, en un segundo todo puede cambiar y arruinar las cosas.

A veces creo que no tengo derecho a elegir lo que quiero, los problemas simplemente suceden y tengo que aceptarlos como vengan, son pocas las ocasiones en las que he tomado decisiones sin que mi familia intervenga, el mundo en que vivo se basa en darme poder de absolutamente todo o quitármelo y dejarme completamente sin nada.

He vivido en función de los intereses de otros, y ya estoy cansado de esa mierda.

Me levanto todos los malditos días y hago lo que se espera de mí, pero me pregunto si alguna vez se han detenido a preguntarse qué es lo que yo quiero.

Si estoy de acuerdo o no.

Ni siquiera yo lo sé.

Nunca tengo tiempo para responder a esa pregunta. Siempre he vivido para los demás, complaciendo a todos, satisfaciendo sus expectativas, cumpliendo responsabilidades, escuchando una y otra vez que debo ser el mejor en todo y no permitirme ni una caída.

La realidad es que ya he aceptado mi destino.

Nací para vivir así, para sacrificar mis propios deseos en pro del bienestar de los demás. Estoy agotado, sí, pero no me queda más opción que seguir adelante. Es lo que se espera de mí.

Me detengo en la puerta del avión, respiro profundo, siento la brisa fría de invierno recorrer mi cara, relajo todo mí cuerpo.

Contemplo la ciudad que me vio nacer y que hace años deje atrás, en un momento complicado, en uno donde no quería irme, pero era la única opción que tenía, me encontraba en una maldita encrucijada, donde una vez más, no podía elegir, las cartas ya estaban sobre la mesa, eso fue realmente una porquería, era la primera vez que me encontraba en una posición que se escapaba de mis manos, nada ha sido tan frustrante como eso.

La única vez que amé de verdad, en la que me sentía libre, lleno de una paz, con una felicidad de esas que no se repiten, y tuve que enterrar mis sentimientos, no me pregunten por qué deje que sucediera, solo quería protegerla.

Mi mundo cambió, yo cambié, es difícil cuando tienes que irte dejando lo que es importante, fui obligado a dejar lo que valía la pena para mí, no sé cómo logré sobrevivir estos años, tal vez tenía fe, de que algún día podría tenerla conmigo de nuevo, pero eso no me hace sentir menos basura, eso no modifica mi cobardía, estar ocho años en Inglaterra no me hizo olvidar lo que deje, ni a quien solté, pasé más del tiempo que debía pasar, todo por miedo a enfrentar las consecuencias de mis actos.

Me convertí en un miserable.

Mientras ella, hizo su propia vida.

Donde yo no tengo un espacio.

Donde yo ya fui olvidado.

No hay quien pueda vivir de ilusiones, menos por un periodo tan largo.

No puedo cambiar nada, tengo que aprender a vivir con eso, ya no puedo retroceder el tiempo, las cosas debían suceder de esa manera, incluso lo que sucedió en mi exilio, algo que cambio mi vida para siempre.

—Señor, su madre llamó para avisarle que su apartamento ésta listo, que esta no... —Lo interrumpo bruscamente.

—Luego hablo con ella Marcus en este momento solo quiero descansar, ¿configuraste la dirección en el auto? —Lo miro serio—, que imagino que está listo —asienta—. En ese caso ya me voy —digo sin ninguna emoción, le doy una palmada en el hombro y me dirijo rumbo a mi Ferrari.

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