Capítulo 22: Cambio de planes.

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01 de octubre del 2005.

Era un día gris, un día en el que la luz parecía haberse desvanecido por completo.

Las nubes densas, se extendían por el cielo, oscureciéndolo, incluso cuando el sol intentaba asomarse, dejando a su paso una gran penumbra.

La neblina descendía lentamente sobre la ciudad, para hacerle compañía a la tristeza.

Dos almas separadas.

Continentes distintos.

Distancias gigantes.

Un océano entero que no hacía más que terminar de separarles, y que parecía condenarlos a la soledad.

Los días pasaban, con cada amanecer, el dolor crecía, los pensamientos se volvían tormentos y el miedo los devoraba por dentro.

Estaban sumidos en un mañana incierto, como si estuvieran a punto de colarse en un viaje desconocido. Sin saber si alguna vez sus corazones volverían a latir juntos.

¿Volverán a verse?

¿Será éste el final, después de todo?

¿Podrán olvidarse?

Preguntas, que el tiempo era el único capaz de contestar.

Tenían que aprender a sobrevivir, solos, día a día, sin el uno para el otro.

¿Cómo podían pretender que todo estaba bien?

Si por dentro estaban rotos en miles de pedazos.

Él se esforzaba por adaptarse a una nueva ciudad, a un entorno lleno de rostros desconocidos. Sin poder comunicarse o explicarle lo que sentía. Se encontraba ahogándose en su propia desdicha, perdido entre la multitud.

Ella, por su parte, odiaba el hecho de que se fuera sin darle una explicación. ¿Era tan insignificante el amor que tenía, o simplemente mentía? La incertidumbre y la rabia se mezclaban en su interior, como veneno que no mata, pero que sí, quema lentamente. Llenándola de una tristeza desgarradora.

Y así, lo que enfrentaban era solo una pequeña porción de lo que el destino les tenía reservado.

No se imaginaban la tempestad que iba a llegar en el futuro.

Después de tanto nadar, cuando crean que están por llegar a la superficie, volverán a hundirse.

La vida, en su implacable curso, parece condenarlos a una lucha eterna.

Despertar en una mañana nublada, con cientos de nubes que anuncian lluvia, no es lo ideal cuando las obligaciones te llaman y no puedes seguir durmiendo.

Si, Eleonor debes levantarte.

No sé qué me espera hoy, pero sé que ya no habrá más mentiras. Al fin, estaré en el camino que quiero, con el hombre que amo. La rubia decidió no ser perezosa hoy y se fue muy temprano para recibir a Brandon en el aeropuerto. Mientras tanto, yo espero a Chase, me informó que dejará las cosas en su apartamento para venir a verme.

Estoy demasiado nerviosa, pero entiendo que es algo normal. Necesito mantener la calma y estar lo más serena posible; debo hablarle con seguridad.

Intento ordenar mis pensamientos y buscar las palabras correctas, pero ninguna parece capaz de disfrazar la verdad sin lastimarlo.

Este día marcará un antes y un después en mi vida.

La lluvia empieza a caer suavemente por la ventana, como si el cielo compartiera mi melancolía.

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