Seb, 2

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—Vamos allá.

El reflejo le devuelve la sonrisa cansada a Sebastian. La espuma blanca de afeitar le cubría media cara. Coge del vaso del lavabo la navaja y la frota contra una tira de cuero para afilarla. La pone a la altura de sus ojos, viéndose en el impoluto y brillante reflejo que le otorga, y empieza a pasarse la hoja por la cara, quitándose en suaves pero rápidas pasadas trozos de espuma y limpiando la hoja de la navaja en el lavabo.

Era muy tarde, quizás eran las dos y algo más. Había noches en las no podía conciliar el sueño y tenía que hacer algo para no aburrirse. Erik y Eli estarían abajo trabajando o ya acostados, y Jim en su cuarto acostado si la migraña le había dado una noche de paz. Seb supone que se habría tomado las pastillas y estaba intentando dormir mientras estas le iban haciendo efecto. Así que él dedica su noche a ojear unos cuantos libros y a desmontar, limpiar y volver a montar el rifle. Se sabía tan de memoria los pasos que ya ni pensaba lo que hacía, y miraba al frente sin prestarle atención a sus manos.

Justo cuando le queda sólo una pizca para terminar de afeitarse, un estruendoso golpe, como si algo muy pesado se hubiera caído de una estantería, o como si alguien hubiese dado un fuerte puñetazo en la pared, le sobresalta y hace que se corte un poco con la navaja en la mejilla, y un fino hilillo de sangre empieza a correr por ella. <<Mierda>>, piensa mientras se estira un poco la piel y hace que la sangre corra hacia abajo más deprisa. Chasquea la lengua al notar que el escozor sale de su trocito de piel abierta y se aclara con agua para quitarse la espuma sobrante y la sangre.

Sale del cuarto en silencio (por si Jim ya estaba durmiendo) y baja con cuidado las escaleras. << ¿Estas horas y siguen despiertos?>>, piensa al entrar en el salón y ver a Erik sentado en el suelo con cara de cansancio pero repasando unos informes. Seb puede ver unos brazos extendidos sujetando unos folios por encima del respaldo del sofá; Eli estaba tumbada boca arriba y canturreando con desconcertante alegría, como si no le pesara el cansancio o estuviera disfrutando de la tarea a tal altas horas de la noche, algo muy raro.

— ¿Habéis sido vosotros? —pregunta el francotirador en voz baja.

— ¿Que si hemos sido nosotros el qué? —replica extrañado Erik.

Eli se asoma por encima del sofá.                                                                                            

—Los de ese ruido —continúa Seb—. ¿Habéis tirado algo o…?

—No hemos hecho nada —responde Eli frotándose los ojos.

Seb resopla. <<Si no han sido ellos… Entonces…>>. Corre escaleras arriba. Eli y Erik se miran sin entender nada, se levantan y le siguen.

Seb entra despacio pero nervioso en la habitación de Jim; la poca luz que hay le permite ver que no está en la cama. Gira la cabeza a su izquierda, donde está el  baño; la puerta está abierta y la luz encendida. Se aproxima rápidamente a ella y lo ve tendido en el suelo, con pastillas y un bote destapado a su alrededor, espuma en la boca y con los ojos abiertos de par en par. Un repentino flashback le hace ver al Jim Moriarty con la cabeza agujereada horripilantemente y rodeado de sangre en la azotea del Barts y se queda paralizado un segundo, hasta que Erik se asoma y se lleva una mano a la cabeza y Eli irrumpe en el baño y grita.

—Dios mío… —murmura el mago.

— ¡Jim!

Seb nota que la chica va a ir corriendo al lado de Jim y reacciona antes que ella, poniendo una mano delante de su cuerpo y siendo él el que corre al lado de Jim. Erik pilla el mensaje y sujeta a Eli.

The Man Who Can [Sherlock BBC Fanfiction] (Parte II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora