—Estoy impresionado, la verdad. —Jim anda despacio, saliendo de la gruta y aplaudiendo lentamente—. Pero impresionado por tu tardanza. Con los años te has convertido en una tortuga lenta y aburrida. —Utiliza un tono burlón—. ¿Cuánto ha sido? ¿Dos semanas? ¿Tres? Detective asesor tonto.
—Qué emoción que lo hayas estado contando —contesta Sherlock con media sonrisa falsa.
El reencuentro entre Sherlock Holmes y James Moriarty. Jim tenía ganas de jugar después de tanto tiempo, así que un pequeño trabalenguas como precalentamiento no estaría mal.
— ¿A que sí? —Le devuelve la sonrisa. Mira a John un segundo—. ¿Crees que me intimidas con esa mirada tan profunda de odio? Siento decepcionarte, Johnny boy.
—Seguro que te echarás a llorar como una niña pequeña cuando te rompa la cara.
—Oh, qué duro. La mascota defendiendo a su amo, lanzándose a morder al agresor. Me encanta, es tan tierno.
—Él no es mi mascota —interviene tajante Sherlock. John gira la cabeza y mira un segundo a su compañero, pero vuelve a centrarse en Jim cuando el detective sonríe maliciosamente al criminal asesor—. ¿Qué tal por Cardiff?
Jim borra durante un segundo la sonrisa de su cara. <<Irene se ha ido de la lengua. Lo que sea por intentar metérselo en su cama>>. No le sorprendía nada que la Dominatrix volviese a la carga con el detective. Pero nadie pone en ridículo a Jim Moriarty. Ya se aseguraría de ello.
—Unas largas y fructíferas vacaciones, para qué mentirte. Tú te fuiste más lejos, ¿verdad? Nueva York.
— ¿Qué quieres?
Jim pone los ojos en blanco.
— ¿Es que no sabes leer, Sherly? Jugar. Quiero jugar. Venga, diviérteme.
John mira a Sherlock. Le pide con ojos suplicantes que no acepte, mas Jim sabía que Sherlock no puede dejar pasar al así. Era Moriarty, su archienemigo. Si no jugaba por voluntad propia, él le obligaría a hacerlo, y sus métodos de persuasión no suelen ser agradables.
Nota a Sherlock bastante firme. A Jim siempre le había atraído su presencia hacia los demás: frío, distante, recto e imponente; todo un genio. Pero él le superaba, y siempre lo haría. Nunca llegaría hasta él.
—Quiero una respuesta, Sherlock, y la quiero ya.
El detective vuelve a mirarlo, serio e inexpresivo.
— ¿En qué consiste tu juego?
— ¿Por qué has venido hoy aquí?
—Por Jackson Williams. ¿Dónde está?
—Lo tienes delante de ti. —Se echa a un lado y extiende los brazos, invitándole a acercarse a ver la entrada de la gruta.
Sherlock y John no se mueven de su sitio durante unos segundos. Caminan lentamente sin quitarle el ojo de encima a Jim, que les dedicaba una satisfactoria sonrisa.
Echaba de menos a alguien que valiese la pena con quien jugar. Siempre ponía a Sherlock por debajo de su intelecto, por supuesto. Nadie podía ser más majestuoso e inteligente como James Moriarty, pero Sherlock Holmes se acercaba a lo que denominaba como ‘’un digno rival’’. Jackson Williams sólo era el entrante. Los siguientes platos estaban por llegar.
John alumbra la entrada de la gruta con una linterna que saca del abrigo. Una pequeña montaña de huesos, aún con escasos tejidos corporales que teñían de rojo los blancos huesos, coronada con un cráneo arriba del todo y unas manchas de sangre alrededor les daba la bienvenida.
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The Man Who Can [Sherlock BBC Fanfiction] (Parte II)
FanfictionParte II. La historia continúa...
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