Irene Adler siguió en Baker hasta que dieron con Samuel Weisz. Pertenecía a una mafia de poca monta, pero que daba más de un quebradero de cabeza a la policía desde hacía un tiempo. Con la ayuda de Sherlock (por supuesto), apenas tardaron menos de una semana para desmantelar su negocio y encerrarlos a todos, menos a uno.
Dean Crowe, el segundo al mando, logró escapar. Llevaba varios días ilocalizable. Dio la casualidad de que Sherlock quiso investigar un poco más sobre este grupo de mafiosos, y se encontró con que Jackson Williams era un informador y mensajero de éstos. Moriarty acabó con él y por motivos que desconocía. Seguro que habría algún enlace entre Jackson y la mafia.
Y así era. Uno de los mafiosos confesó que Crowe era quien trataba de primera mano con el joven, y que estaban sobornando a Jim con algún tipo de información que pudiera ponerle en un apuro y poder sacar beneficio de ello. ¿Qué hizo el criminal asesor? Matar a uno, si no había matado ya al otro también. Aunque Crowe estaba en paradero desconocido, el caso estaba resuelto en parte. Podría dar constancia de ello.
‘’ W se juntó con quien no debía. Una lástima que C no esté por aquí saber más’’, publicó en la red. Al instante, recibió un mensaje:
—Sí, una lástima –JM.
Entonces Irene volvió a Belgravia. Sherlock pensó que, aunque las casualidades para él no existían, ya que todo ocurre por una razón, estuvo en el momento exacto el día adecuado. El caso de Jim se vio afectado por el tema de Irene. Había matado a dos pájaros de un tiro.
Pero faltaba un asunto pendiente: John. Estuvieron semanas bastante distanciados. Fueron unas Navidades frías y tristes. Sherlock era consciente de que le estaba haciendo daño, pero también él sufría las consecuencias. Apenas cruzaban unas palabras; John evitaba dentro de lo posible estar en la misma habitación que él, y Sherlock se quemaba por dentro. No sabía cuánto más podría aguantar. Todo el que hiciese falta, pero… ¿y si un día John no podía seguir así?
Esperaba que ese día no llegase...
Una mañana Sherlock se levanta y va a la cocina a desayunar lo mínimo para que pudiera concentrarse sin que su estómago le diera guerra. Problema: no había leche.
— ¿John? ¡John! ¡No hay leche! —Al no recibir contestación, va en su búsqueda, y pasando por el salón ve una carta encima de la mesa:
‘’Querido Sherlock:
Llevamos unos días en los que no nos entendemos, o no queremos entendernos. Me ha parecido mejor hacer esto así, aunque no estaba seguro de si te lo decía a la cara me habrías retenido o no. ¿Soy un cobarde al no decirte esto a la cara? Puede.
Sabes lo que siento, mis sentimientos hacia ti. No te obligo a dar ningún paso. Eso es cosa tuya, pero necesito un tiempo para meditar y pensar cómo quiero sobrellevar esto, y creo que tú también lo necesitas.
Me gustaría que, aunque no llegues a nada, por lo menos pensases en cómo tratarme, porque estoy harto de no parar de darte consejos y ayudarte y que no me tomes en serio. Lo hago por tu bien.
Todo es por ti, siempre lo ha sido.
Voy a estar con mi hermana. Lo mejor es que no contactes conmigo y te centres en lo que te pido, por favor, y en tu trabajo, por supuesto. Si tú también dices que haces cosas por mí, y que piensas en mí, pruébalo. No te obligo a nada, sólo quiero que pienses en ello.
Atentamente, John. ’’
Arruga la carta, boquiabierto. Su corazón se comprime y siente ganas de arrancárselo para que deje de dolerle el pecho. John era el único que podía hacer que su corazón tuviera vida. Corre escaleras arriba hasta la habitación de John. Estaba vacía, sin nada, aunque en los armarios quedaba algo de ropa. <<No…>>. Vuelve al salón. No podía creérselo; John no podía haberse ido. <<No me hagas esto>>.
ESTÁS LEYENDO
The Man Who Can [Sherlock BBC Fanfiction] (Parte II)
Fiksi PenggemarParte II. La historia continúa...
![The Man Who Can [Sherlock BBC Fanfiction] (Parte II)](https://img.wattpad.com/cover/13170371-64-k944153.jpg)