16/Nov/19
Desperté con ansias de leer para Bess, podría ser demasiado temprano o tal vez no, no sabía con sinceridad.
Tomé el libro de aquel viejo filósofo Alemán, me lavé los dientes y la cara solo para caminar a paso rápido segundos después; aún muy pesar del tiempo no abandoné mi pijama.
Pensaba en que otros libros podría leer durante el invierno, había logrado ver a Bess mejorar y bueno... que mejor que eso ¿No?.
Tal vez y si las cosas mejoraban o llegaba Morgan con algo para ayudarla podríamos ir a ver las pirámides.
Para ser de mañana la lluvia arreciaba con potencia sin embargo no había relámpagos o truenos, solamente las gotas de lluvia.
Giré el picaporte con suavidad, estaba demasiado ansioso, incluso más que en otras ocasiones. Entré en la habitación e instintivamente abrí las ventanas, el sol aún no había salido o tal vez si lo había hecho pero la tormenta no dejaba verlo.
—¡Es hora de levantarse Bess!— Solté con felicidad.
Tomé la silla que estaba a un lado de su respaldo para acomodarme, encendí la luz que se encontraba en la mesita de noche.
—¿Bess?, ¿Estás despierta?— Pregunté con inconformidad. —Oye... Si quieres seguir más tiempo dormida... ¿Quién soy yo para culparte?— Continúe.
Aún era temprano, era entendible que no quisiera hablar, tal vez los viajes al lugar donde estaba enterrado Albert la habían dejado exhausta.
Volví a la cama y coloqué la alarma para poder levantarme en un rato, tendría que preparar el desayuno ya que Sarah había salido por cuestiones "Personales".
Yo sabía que ella se sentía abrumada por algo aunque claramente no quisiera contármelo; Perdí su confianza y me odio por ello, pero poco a poco tendría que recuperarla.
El olor a panqueques me levantó, tal vez las personas de la cocina se habían encargado más rápido que yo.
Subí al cuarto de Bess nuevamente, ella seguía dormida, pero ahora el cuarto estaba un poco más iluminado ya que aún seguía lloviendo afuera.
Alguien ya le había dejado el desayuno en su mesa de noche, me acerqué hacia donde ella se encontraba y la observé con extrañeza, fue ahí donde mi corazón dio un enorme vuelco.
Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro y la impotencia se apoderó de mí ser.
Conforme la maraña de sentimientos iban creciendo mi cuerpo se iba derrumbando.
Quedé de rodillas frente al borde de la cama y comencé a llorar en su regazo.
<<¿Que le diría a Sarah?, ¿Qué pasaría a continuación?>> Eran los primeros pensamientos que mi mente podía formular.
Odio, tristeza, preocupación.
Mi estómago comenzó a doler.
No podía ser posible, definitivamente no podía ser posible.
<<¡Maldita sea hoy le iba a leer hasta tarde!>>
Me incorporé lentamente solo para sentarme en la silla donde días atrás había estado Sarah acompañándola.
Continúe llorando y lamentándome por no haber pasado mucho más tiempo junto a ella.
<<Me fui egoístamente y ella simplemente... Yo no...>>
<<Guarda tus palabras para después Román>> Me dije a mi mismo.
<<Y tal vez debía ser cierto, las iba a necesitar para cuándo llegará Sarah>>
Aún con las lágrimas cayendo por mi rostro tomé bandeja de comida y me retiré de la habitación.
Bajé a las cocinas y me derrumbe en el sofá.
<<¿Que debía hacer?, ¿Esperar a la llegada de Sarah?>>
Sabía bien que llegaría en una hora pero... <<¿Mientras tanto que?>>
Maldita sea.
Regresé al cuarto de Bess, la observé con detenimiento, tenía una sonrisa en su rostro el cual estaba más pálido que de costumbre.
—Espero estés con Albert en estos momentos— Susurré mientras tomaba sus manos.
—Se... Se... Qué querías ver las pirámides y yo... Yo...
Nuevamente el llanto se apoderó de mí ser.
La puerta se abrió y frente a mi estaba Sarah... Yo no sabía que expresión hacer, mi cara estaba totalmente congestionada y el llanto no dejaba de salir.
Ella me miró con tristeza y se acercó a mí.
Lentamente ella también comenzó a llorar, suave, pero con mucho sentimiento.
La abracé con lentitud y me sentí con el mayor pesar del mundo.
Pasamos la tarde entera llorando...
Aun así lo peor estaba por venir.
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How Do You Feel?
Teen FictionRomán un chico que apenas está probando la vida, por azares del destino se ve entrelazado con una persona muy especial. El problema radica cuando un día después de pasar cierto tiempo apegado a Katherine los recuerdos sobre ella son borrados drástic...
