Entró en celo.
Esas palabras martilleaban la cabeza de Anne de una manera inhumana. Su pequeño estaba en celo y no tenía ni la mínima idea de como responder ante esa situación.
-¿Qué podemos hacer?
-Yo nunca he tratado híbridos, lo siento.
No podía estar pasando eso. Era un tema delicado, y si tan sólo encontrara una persona especializada en la ciudad, no dudaría en llevar a Louis para que lo atendieran.
-Tiene que saber algo, lo poco que sepa puede ayudar- jaló sus cabellos con desesperación y luego pasó su mano entre los mismos, bastante frustrada.
-Lo necesita. Seguramente esa sea la única alternativa- dijo el hombre tocando la frente del niño y pudo sentir como ardía bajo su tacto.
Era un niño, no sabía con exactitud su edad, pero no aparentaba tener más de 6. ¿En qué mente enferma cabía la idea de complacerlo?
-Algún medicamento tendrá que equilibrarlo. No puede...
-Lo sé, lo sé- dijo rápidamente interrumpiendo lo que Anne fuese a decir.
-Por favor,- murmuró más calmada, de hecho, se notaba a kilómetros su preocupación. -ayudenos.
El veterinario comprendió el caso y asintió mientras buscaba su computadora y tecleaba letras con frenesí, deslizando sus dedos largos por todo el teclado, recorriendo con la mirada toda la extensión de la pantalla y balbuceando palabras que Anne no era capaz de comprender.
-¿Mamá?- Louis se levantó de la camilla y talló sus ojos. Al parecer estaba a nada de quedarse dormido y obviamente, la intranquilidad que el celo le proporcionaba no le había permitido hacerlo.
-Dime, pequeño- imitó la acción del híbrido parándose de la silla donde se había sentado y lo llevó en brazos hasta el frente del escritorio.
-Calor, mamá... Aquí- señaló de nuevo su estómago, pero esta vez, su manita llegó varios centímetros más abajo de la orilla de sus pantalones de algodón.
-Louis puede estabilizarse si tomamos medidas adecuadas- interrumpió el médico.
-¿A qué se refiere?- preguntó Anne ignorando como la entre pierna del castaño se empezaba a hinchar.
-Por lo que sé, no es un celo muy severo, ya que aún no presenta signos de cortejo,- bajó su vista a la intimidad del niño -no muy notorias- agregó. -Sin embargo, es necesario que siga investigando sobre esto mientras aplico un tranquilizante.
-¿Va a inyectarle droga?- subió su tono de voz.
-No precisamente... Mire, su mitad humano controla su mitad mamífero. No es necesario que el pequeño sea complacido de cierta manera. Digo que algún medicamento puede ayudarle a disminuir la fiebre y la molestia de su cuerpo.
-Entonces... ¿qué necesitamos hacer?- cuestionó más convencida.
-Si usted lo permite, aplicaré algún calmante y le daré antibióticos. No es necesario que pase la noche aquí.
-¿Y si no mejora?, ¿su eso no le sirve, si no funciona?
-Seamos positivos, mujer- regañó. -Estará bien, debemos confiar en eso.
Discutieron un rato más sin que Anne bajara a Louis de sus brazos y el veterinario buscara información en páginas electrónicas y libros de su pequeña biblioteca.
Por un lado era incómodo estar en ese lugar especial para animales, sin embargo, esa era la única disposición que les quedaba y Anne no podía darse el lujo de juzgar el servicio que aquel hombre le ofrecía. Agradecida estaba con que, a pesar de lo tarde que era, seguía tratando de ayudarlos. Incluso había invitado a Harry y Gemma a dormir una siesta en algunas mantas que acomodó para ellos en alguna esquina del consultorio.
-Estará bien, Anne- animó el hombre mirándola por encima de la pantalla de la computadora.
-Gracias- susurró y acarició el cabello de su niño.
Lo decidió al verlo tan indefenso en sus brazos. Las razones eran bastas. De nada servía ignorar el hecho de que Louis era diferente. Quizá lidiaba con gripes, resfriados, neumonías también, pero un celo... Eso era totalmente nuevo. Louis era distinto y necesitaba cuidados y atenciones acorde a sus instintos.
-Esto no dolerá, pequeño Louis- llamó el médico con una jeringa en su mano. Contenía un calmante que le ayudaría a bajar su nivel de ansiedad y después de que hiciera efecto, podrían irse a casa sin problemas. Inyectó la sustancia en su cuello causando que Louis se ahogara en un gemido y se removiera en su lugar. Luego sintió como el líquido espeso se extendía por cada parte de su cuerpo y con otro movimiento veloz se quedó quieto.
Después de todo, aportaba una parte importante el hecho de que fuera híbrido. Tenían la fortuna de no tener que lidiar con un celo de verdad. El médico dijo, según un manual de sexualidad entre caballos, que dicho animal puede llegar a morir si no abastecen su necesidad cuando les llega el celo. Por lo menos Louis contaba con la capacidad de controlar ese punto.
Harry mintió.
Se había dado la vuelta hacia la pared y fingió tener sus orbes esmeralda cerrados. Incluso resonaban ruidos de sueño que también había fingido y hacía creer a todos que estaba perdido entre sus alucinaciones nocturnas, cuando lo único que hacía era meditar súplicas para que su gatito estuviera bien.
El amor que le tenía a Louis era más fuerte que las ganas que tenía de dormir.
Más fuerte que todo.
Necesitaba saber ya que Louis estaría bien, llevarlo a casa y dormirlo entre sus brazos mientras cantaba las canciones que él tanto amaba, besarlo cuando no pudiera notarlo y no tener que entender lo que le pasaba.
Porque el médico veterinario lo prometió; dijo que estaría bien.
Y ahora sabía que había cumplido su promesa, porque después de un par de horas en aquel lugar, finalmente Louis se tranquilizó y pudieron estar de nuevo en sus camas, tranquilos, amando cada partícula existente del otro.
Fue difícil, pero acabó. Los miedos se ahuyentaron y, por ahora, todo estaría bien.
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CANDY CAT
Fanfictie-Mami, mami... ¡Quiero ese gatito! -No es un gatito, Harry. Es mitad humano. El rizado ladeó su cabeza confundido. -Déjame quedarmelo. -Metió sus manitas dentro de la caja donde el híbrido estaba y acarició su pelaje. -Anda, mami, -tiró de la blusa...
