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Fueron alrededor de seis horas de viaje las que pasaron dentro de una camioneta con campera hasta llegar a su destino.
Harry paraba en algunas gasolineras para que bajaran al baño o a las tiendas de autoservicio a comprar cualquier snack que desearan. Louis le pidió sacar una manta de las maletas para cubrirse. La noche era fría debido a la temporada, su suéter de lana no era suficiente para mantenerse alejado de las ráfagas de viento que lograban entrar por las rendijas de las puertas.
Le parecía tan tierna la escena de su híbrido dormitando, cubierto con una frazada, hecho un ovillo en el asiento, con sus manitas sosteniendo la tela para impedir que se deslizara de su cuerpo, que incluso fue capaz de estacionarse unos minutos para poder capturar el momento en una fotografía.
Cuando la espesura del bosque empezó a hacerse notoria, Harry avanzó por una carretera oculta, quizá algún atajo, hasta que divisó una pequeña cabaña deshabitada entre árboles y arbustos.
La zona, según explicó el dueño, había sido comprada por su abuelo, así que suponía esa era la única casa entre una gran extensión de terreno.
Bajaron del auto y se dirigieron a la puerta, Harry deslizó la llave por la cerradura y abrió despacio escuchando el chirrido que salía del roce que hacía la madera contra el solado.
Estaban cansados, pero eso no les impidió admirar lo bello que era el interior de la morada. Pisos pulcros de madera, cuadros en algunas partes decorando las paredes, una chimenea en la sala, una cocina sencilla pero ordenada, dos habitaciones con muebles de caoba y sábanas blancas en las camas, un baño y una terraza del otro lado del patio.
Tomaron un baño y se colocaron ropas cómodas para ir a dormir. Harry acurrucó a Louis en su pecho observando como poco a poco cerraba los ojos hasta quedarse dormido.
[...]
A la mañana siguiente Harry despertó aún sosteniendo el pequeño cuerpo de Louis, quien dormía plácidamente entre respiraciones pausadas con las orejas decaídas sobre su maraña de cabellos castaños.
Con cuidado se alejó de su espacio y se dispuso a ir a la cocina para preparar el desayuno.
Cada que su mente empezaba una batalla en su cabeza sólo podía preguntarse cómo haría todo en su momento, cómo lograría que fuera algo especial...
¿Cómo?
Pero ni había respuestas a ninguna de sus preguntas, eso lo agobiaba demasiado.
No es que fuera experto en la cocina ni que supiera hacer grandiosos platillos, sin embargo, se sentía bien por haber comprado comida antes de llegar a la cabaña, por hacer ricos panes tostados con distintas mermeladas y mantequillas para Louis, por preparar un delicioso licuado de frutos rojos, y por creer en el fondo de su retorcida cabeza que hasta el momento todo iba bien.
-¿Harry? -lo llamó Louis entrando por el umbral de la puerta. -¿Qué haces?
-Buenos días, amor -se acercó a su ladoby depositó un beso en su coronilla. -Te preparé el desayuno.
-Mi cumpleaños fue ayer, Harry. No necesariamente tienes que consentirme todos los días -emitió aún con voz adormilada tomando asiento en una de las sillas del comedor.
-Lo dice el chico que creía que las luces de Navidad eran porque todos festejaban su cumpleaños... -rió -¿Sabes algo, Louis? De cierto modo creo que si naciste en un día tan especial como Noche Buena es porque eres algo así como... Un regalo para el mundo. -Suspiró acercando el plato hacia él. -Así que, si todos te concintieran y te amaran tanto como yo lo hago no creo que hubiera algún problema. Eres un ser demasiado bondadoso y puro como para no ser digno de admiración y respeto.
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CANDY CAT
Fanfiction-Mami, mami... ¡Quiero ese gatito! -No es un gatito, Harry. Es mitad humano. El rizado ladeó su cabeza confundido. -Déjame quedarmelo. -Metió sus manitas dentro de la caja donde el híbrido estaba y acarició su pelaje. -Anda, mami, -tiró de la blusa...
