No era que Harry no quisiera vivir con Louis, pero había cosas de por medio. Pero a veces es necesario pensar más allá de los obstáculos para ir en busca de nuestra propia felicidad.
–¿Harry? –lo cuestionó dándose cuenta de que éste no hablaba y sólo miraba de un lado a otro en busca de una respuesta, de una opción, sin embargo, cada que cambiaba su punto, todo se volvía más complicado. –Perdón si dije algo malo, si me apresuré con esto. Yo sólo quería que nosotros...
–¡Louis, Louis... Mírame! –lo tomó de los hombros al verlo empezar a alegar por algo que debía hablarse tarde o temprano. –Sé que esto es lo que quieres y creeme que yo también. Pero somos muy jóvenes para ir a buscar nuestra vida, yo sinceramente no me siento preparado para eso, pero te prometo que lo vamos a intentar. Vamos a arriesgarnos, y si no funciona, enton...
–¿Estás a-aceptando?
Harry abrió los ojos temiendo que salieran de sus órbitas, quizá esa era la respuesta que formuló su inconsciente, y no supo en que momento dejó que la razón lo llevara a eso sin pensarlo siquiera. –¿Lo hice? –se preguntó a si mismo aligerando el agarre en los hombros del castaño. –Sí, lo he hecho. Escúchame bien, corazón... Vamos a intentar hacerlo, pero si no funciona regresaremos. Yo conseguiré un trabajo y haré todo por lograrlo a tu lado.
–¿De verdad vamos a vivir juntos? –su mirada se nubló un poco por las lágrimas que amenazaban por brotar una tras otra a lo largo de sus mejillas, una sonrisa casi convertida en puchero se formaba poco a poco en sus labios, y sus piernitas temblaban haciéndolo sentir caer en cualquier momento. No supo qué más hacer, así que sólo se lanzó nuevamente a sus brazos dejando que sus lágrimas fueran liberadas.
–En cuanto consigamos un departamento y yo un buen trabajo para solventar todos los gastos. Lo haremos.
–¿Ya puedo decir que te amo?
–Uhm... Aún no; tengo hambre, después de que coma puedes decirlo. –Sonrió acariciando una de sus mejillas limpiando sus lágrimas y depositó un suave beso en sus labios riendo sobre estos.
–Tonto.
–También yo te amo, Louis. Más de lo que nadie puede ser capaz de imaginar.
[...]
El mayor temor de algunas personas es la opinión que puedan llegar a tener los demás respecto a lo que hagamos o digamos, y ese es un miedo terrible, porque al evitar cualquier tipo de comentario, nos negamos a seguir avanzando para quedarnos enfrascados dentro de lo que pudimos llegar a hacer y no hicimos.
Harry se sentía de esa manera en esos momentos en los que buscaba a gritos la opinión, el consejo de alguien más, sin embargo, esos gritos se quedaban atrapados en su garganta y lo único que lograba emitir eran molestos balbuceos que no explicaban absolutamente nada.
Pero cuando tenemos miedo de algo es difícil pedir ayuda. No sabes si te van a juzgar, si te ayudarán, o si sencillamente te ignorarán diciendo que hagas lo que consideres correcto. Estúpido consejo. No sabemos lo que es correcto, por eso pedimos apoyo. ¿Cómo se supone que haremos eso que creamos correcto si no tenemos la mínima idea de qué es?
Entonces regresaba ese miedo, un jodido círculo en el cuál volvías al mismo sitio. Harry volvía a ese sitio.
Debatía entre hablar o mantenerlo en secreto, entre hacerlo o esperar, entre la razón o el corazón, entre el momento adecuado y ese momento...
–No pensé que nuestra conversación sería en mudo; puedo intentarlo. –Gemma se removía de un lado a otro en una orilla de su cama viendo a su hermano caminar de un lado a otro mordiéndose el labio inferior y tropezando entre sus palabras. Palabras que no podía pronunciar. Por miedo.
Y debemos ser más fuerte que nuestros miedos y que todo eso que nos atormenta y nos impide avanzar. Debemos estar por encima de las pesadillas y obstáculos. Llegar a ese punto en el que los balbuceos, los torpes pasos a lo largo de una habitación y los dientes moliendo los labios sea sólo nada.
Las capacidades de los seres humanos son grandiosas, lo malo es que la mayoría de las veces no sabemos cómo ser grandiosos.
–Le pediré a Louis que se case conmigo.
Así sin más pudo decirlo. Y se dio cuenta que no era tan difícil el hacerlo, que la mirada asombrada de su hermana sería una expresión solamente y que él de todas formas haría lo que quisiese hacer. No importa cuántos consejos nos den porque si ninguno dice lo que queremos escuchar todo será desechado a la basura.
–¡Lo harás! –gritó tomándolo por los hombros y sacudiéndolo un poco. Aunque no haya sido pregunta hizo sonar como una.
–Lo haré.
–Esto no es un sueño, esto no es un sueño... –repetía sin parar safando su agarre.
–No sé si sea correcto, Gemma... Él es dos años menor que yo, sería comprometerlo a algo que quizá no quiera, arrebatarle mucho de lo que le falta por vivir.
–Él te ama lo suficiente para entenderlo. Además, no precisamente deben casarse en cuanto se lo propongas. Podrían esperar un poco, o mucho, lo que quieran.
Cuando las opiniones sirven y dicen lo que hace falta es como salir de ese círculo que nos mantiene en vueltas continuas. Aunque sea por una sola vez sentimos que estamos llendo en líneas, y con cada paso el camino se hace más extenso. Ya no sentimos miedo.
–Harry, sólo...
–¿Si?
–Cuando se lo pidas, cuando le pidas ser tu esposo... Debes estar completamente seguro de querer compartir tu vida a su lado.
–Estoy seguro de eso desde la primera vez que lo escuché pronunciar mi nombre.
ESTÁS LEYENDO
CANDY CAT
Fanfiction-Mami, mami... ¡Quiero ese gatito! -No es un gatito, Harry. Es mitad humano. El rizado ladeó su cabeza confundido. -Déjame quedarmelo. -Metió sus manitas dentro de la caja donde el híbrido estaba y acarició su pelaje. -Anda, mami, -tiró de la blusa...
