Llevábamos unos quince minutos en el coche cuando Alfred paró frente a un local llamado "Luces". Alfred llevaba todo el viaje con una sonrisa de oreja a oreja pero en ese momento estaba prácticamente dando saltitos en el asiento de la emoción. No pude evitar reírme al ver su cara de ilusión mientras bajaba del coche.
Me agarró de la mano y entramos en aquel local, al principio estaba oscuro pero a medida que íbamos avanzando me fijé en que había varios instrumentos, guitarras de todo tipo, baterías y por supuesto, un piano. Incluso vi un trombón perfectamente colocado en un atril.
Con la vista recorrí toda la sala, hasta que al final de ella vi una cabina y muchos mandos de control, estábamos en un estudio de grabación.
Miré a Alfred atónita.
- ¿Cómo has conseguido entrar aquí? Esto es un estudio de grabación, ¿verdad?
- Efectivamente Amaieta y es todo tuyo.
¿Amaieta? Me gustaba como sonaba con su acento catalán. Un momento, ¿mío?
- ¿Cómo que mío?
- Este es mi trabajo, el estudio es mío. Trabajo junto a mi compañero Manu Guix, ya le conocerás, es un tipo muy agradable.
No me lo podía creer, Alfred era músico profesional y me estaba ofreciendo barra libre de instrumentos y recursos. Tenía que haber alguna trampa, esto no podía estar pasando, a la gente normal no le pasaban estas cosas, la vida no consistía en ser feliz, consistía en ver como ibas muriendo poco a poco.
Me estaba poniendo a prueba, estaba segura. Le miré con recelo y él pareció entender lo que pasaba.
- Amaia, lo digo enserio. Puedes venir a trabajar conmigo todos los días, eres una pianista excelente, necesitamos a gente como tú en el equipo. Además, tienes la voz más dulce que he escuchado en mi vida, antes, cuando estabas cantando en casa, he creído que el mundo se iba a parar solo para escucharte. Sé que vivimos en un mundo de mierda pero no voy a ser yo el que desperdicie un talento como el tuyo. Eso sí, no te puedo ofrecer un contrato. - Esto último lo añadió en tono de broma, ya que ambos sabíamos que las mujeres no teníamos permitido trabajar. Miento, había mujeres que sí podían trabajar, las que no eran fértiles y las que tenían la menopausia.
No pude evitarlo, me lancé a sus brazos y enterré mi cara en su cuello. Volvió a envolverme su aroma, volvía a estar en las nubes.
Alfred iba a permitir que disfrutara de la música, que pudiera reencontrarme con un amor al que creía perdido.
De repente escuchamos una voz que le hablaba a Alfred desde el pasillo.
- Alfred? No havies dit que avui no vindries a treballar? A veure si ens aclarem tío que no sóc la teva mare per anar-te al darrera tot el dia.
Levanté la cabeza del cuello de Alfred y vi a un hombre moreno con cara de sorprendido.
- ¡Hombre Manu! Mira, te presento a nuestra nueva músico y socia, Amaia Romero.
- ¿Cómo que músico y socia? No sé si te has dado cuenta amigo, pero es una mujer.
- Sé que es una mujer, mi mujer para ser exactos y también sé que tiene el talento más grande que he visto en años. Que digo... ¡el talento más enorme que he visto en toda mi vida!
Alfred dijo todo eso sin soltarme y sin perder la sonrisa, aunque por la tensión que notaba en sus brazos no se había esperado la respuesta de su amigo ante la propuesta que le había presentado.
Observé detenidamente la expresión de Manu, él también me estaba observando a mí, me analizaba de arriba abajo, como queriendo adivinar solo por mi aspecto si lo que acababa de decir Alfred era cierto.
Al final suspiró resignado.
- Nos puede caer un puro, Alfred.
- No si nadie se entera. Incluso si viene una inspección tenemos coartada tío. Puedo hacerme pasar por un marido de estos despreciables, no tendrán ningún problema en creerse que me la traigo aquí para que me entretenga durante el día.
Me tensé al oír sus palabras, sabía que no lo decía enserio pero dolían igualmente, sobretodo porque sabía que era cierto que los de la inspección no dudarían de esa versión. ¿Qué clase de monstruos estábamos creando?
Alfred me besó la cabeza y acarició mi cintura, había notado mi malestar, ¿cómo podía ser que me conociese tan bien en tan poco tiempo?
- De acuerdo, bienvenida al equipo Amaia. - Manu me tendió la mano y me la apretó con fuerza, me miró fijamente a los ojos y solo con esa mirada supe que no me iba a tratar diferente que a otro músico cualquiera, no por ser mujer, no por ser la esposa de su amigo.
........................................................................
¡Muchísimas gracias a todxs lxs que me leéis, comentáis y votáis! Sé que me repito pero no se me ocurre cómo agradecéroslo. Si os gustaría que contestara a los comentarios uno por uno decírmelo ¡por favor!
Espero que os guste este capítulo.
ESTÁS LEYENDO
Junto a mi
FanfictionEn un mundo futuro, donde la vida es bastante diferente a la que todos conocemos, Amaia y Alfred tienen la suerte de encontrarse. AU -------------------------------------- ¡Hola! Después de pensarmelo mucho he decidido empezar a escribir una histori...
