7.-Peleando.

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Edad: 17

Connor salió del internado, y caminó hacia sus amigos, que estaban al lado del autocar.

Mientras iba, sintió la mirada de muchos puesta en él, susurros a sus espaldas.

—¿Qué he hecho?—Le preguntó en voz baja a sus compañeros.

Todos se encogieron de hombros negando.

—¡Te has vuelto famoso!—Víktor pasó su brazo encima de los hombros del moreno.—¡Me van a quitar a mi mejor amigo! No te olvides de este pobre humano insignificante.

Viktor abrazó a su amigo mientras se quejaba dramáticamente.

Todos rieron.

—No exageres.—Connor aún se preguntaba qué había hecho o pasado para que le mirasen tanto.

—Los brazos.—Advirtió alguien.

Viktor se alejó bufando.

Connor sonrió al ver a Christian rondando por ahí, así que se acercó.

—¡Christy!

El moreno alegremente fijo su mirada al bajo y este se detuvo para hablar.

—Eh, soy yo, ¿o Connor parece un perrito?—Comentó Ellian a los demás.

—La verdad es que sí.—Le dio la razón Jimmy—Casi puedo verle la cola.

Viktor asintió y los tres contemplaron a esos dos.

—Hola.—Connor hizo lo mismo que Viktor a él y pasó su brazo por encima de los hombros del rubio.—¿Qué tal estás?

—Bien. Con frío.—Contestó Christian cruzándose de brazos.

—Si quieres puedo darte calor.—Connor susurró en el oído del bajo.

—P-para...—Christian lo empujó pero no con mucha fuerza.

Connor se rio del leve sonrojo del mayor. Luego miró detrás de Christian y vio que un grupo de chicos lo observaban aún hablando.

Decidió ignorarlos y se concentró en el rubio.

—Estás guapo.—Dijo mirando de arriba abajo al chico. Enrolló un dedo en un rizo dorado.

Christian siguió sin mirarlo pero dejó de tratar de apartarlo.

—Gracias.

Connor continuó alabándolo.

—Muy pocas veces te vistes así.

Christian llevaba puesto una sudadera roja con unos jeans negros, era una ropa casual y cómoda. El rubio siempre llevaba el uniforme del internado o la sotana.

Connor volvió a darle una pasada rápida. Aquellos pantalones eran ajustados y se ceñían a sus cortas piernas. Connor quiso darle la vuelta y ver cómo se vería el trasero de Christian...

—Deja de mirarme así.—Christian le dio un toque.

Connor soltó una risa inocente,—Oh, espera.—Sacó de su mochila otro gorro azul y se lo puso.—Te queda genial.

El rubio alzó la vista para mirarle y sonrió aún sonrojado.

Connor se percató que el grupo de atrás seguía mirándole y se disculpó con el rubio.

—Ehm...Tengo una cosa que hacer, luego te busco.—Connor se despidió de Christian y se alejó, acercándose al grupo.

—Disculpad, ¿tenéis algún problema conmigo? No habéis dejado de mirarme.

No somos pecadores (2.5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora