Edad: 18 años
Christian sabía que debía detenerse en algún punto. Sabía que estaba mal mirase por donde se mirase. Sin embargo, no podía dejarlo.
Así que siguió gimoteando mientras Connor estaba lamiendo y chupando su cuello a la vez que lo masturbaba con fuerza y rapidez.
—Connor...—Murmuró entre jadeos. Sí. Él no debía estar debajo de aquel hombre que recién cumplía la mayoría de edad. Ni siquiera ese era el problema: Maldición, era un hombre. Un hombre con quien tenía relaciones físicas que no se suponía que debía tener.
—Dime, Padre.—Dijo el moreno con una sonrisa descarada.
Christian se corrió con tanta intensidad que sus ojos se cerraron y soltó un largo y alto gemido que cualquier prostituta se avergonzaría por no llegar a ese nivel.
—Te he dicho mil veces que no me llames así.—Christian empujó a Connor una vez que recuperó la conciencia y se sentó en el borde de la cama arreglándose la ropa.
Agradecía que su uniforme cubriese su cuello. Sería un gran inconveniente que se vieran los chupetones y mordidas que le dejaba Connor.
—Lo sé.—Connor se puso de pie y Christian de reojo observó el bulto que apretaba los pantalones del menor.
Decidió fingir que no se había dado cuenta.
—Pero es que me encanta cómo te estremeces y te vienes cuando te llamo así.—Se burló.—Sin añadir que me excita llamarte de ese modo.
Christian evadió su mirada. Él no iba admitir que también le calentaba que lo llamase así; solo por el simple hecho de que se sentía un pervertido y un infiel -a Dios-.
—Padre.—Llamó Connor.
—Aún no soy Padre.—Destacó.
—Pero lo serás, ¿verdad?
Christian tardó unos segundos pero miró por fin a aquellos ojos verdes. Ya sabía lo que se iba a encontrar, solo que tenía la esperanza de tal vez no encontrarse de nuevo esa mirada triste: Una mirada desesperada con una sonrisa falsa tratando de hacer como si todo estuviera bien.
—Quedamos en no hablar de ello.—Christian se levantó queriendo olvidar el tema. No era un secreto que Connor se ponía sensible y sentimental con el tema De la Iglesia, prefería no herirlo al recordarlo.
Connor lo detuvo.
—Padre.—Lo interrumpió.—Usted vino a despertarme por ser mi cumpleaños.—Sonrió.—A darme la bendición y a rezar por mí.
Christian tragó.
—¿Por qué no se arrodilla y empieza a rezar?—Dijo Connor desabrochándose su cinturón y sacando su miembro.
———
Cosas de pecadores🏃♀️
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No somos pecadores (2.5)
Novela JuvenilHistoria de Connor Esta historia no influye en absoluto con las anteriores ("Besos indecentes" y "Juguemos a ser heteros"). Es una historia aparte. +Embarazo masculino #1 en amorgay 19/08/21
