Edad: 15
Connor estaba tirado en su cama leyendo cuando Russell, el mayordomo, tocó su puerta.
—¿Qué?—Dijo sin mirarlo. No estaba de humor.
Él se acercó.
—Su padre lo llama. Quiere presentarle a alguien.
Connor por fin lo miró y puso una mueca.—¿Quiere presentarme a alguien?—Repitió.
Era extraño, pues su padre precisamente lo había metido a un jodido internado para evitar presentar a su hijo ante sus conocidos. ¿Y ahora quería presentarle a alguien? Era una broma de muy mal gusto.
El mayordomo asintió.
—¿A quién?
El hombre negó encogiéndose de hombros.
—Es un señor de la edad de su padre y un joven. Tal vez un poco más mayor que usted.
Connor se sentó en el borde de la cama.
—Iré a ver, entonces.
Connor salió de su habitación y se detuvo en el espejo del pasillo.
—Sí, guapo.—Le dijo a la imagen del espejo. Él se veía bien. Como siempre.
El hombre contuvo una risa al ver el ego del niño. Lo había extrañado, a pesar de que hasta hace muy poco había sido expulsado del internado y se había quedado en casa.
Connor siguió su camino y bajó las escaleras.
En la gran sala se encontraban dos hombres. Una cabellera oscura y otra rubia. Rubio. Era rubio.
Él pensó en Christian.
Su padre se levantó sonriendo y se acercó a él.
—Mira, Connor. Él es Tom Scott.
Connor miró al hombre que se puse de pie y le tendió la mano.
Ugh, tenía un déjà vu.
—Buenas.—Dijo simplemente.
El chico rubio se acercó con una sonrisa. Él era más alto que Connor.
—Soy Liam. Un gusto.—El rubio sonrió con dientes.
Connor miró su cabello y su rostro. No. Él no era ni la mitad de lindo que Christian. Liam era, claramente atractivo, pero sus ojos eran de un color Ámbar, y a pesar de que era realmente hermosos y cautivadores, no eran tan hermosos como los azules claros de Christian.
Sin hablar de su cabellera rubia, la de Christian era rizada y más oscura, la de Liam era lisa y más soleada. Este hombre era guapo y sexy, no era lindo. Era alto en comparación a la pequeña estatura de Christian.
Connor frunció los labios al ver que estaba comparado demasiado.
—Igualmente.
—Él es un buen amigo.—El señor Worren señaló a Tom.—Estaré haciendo negocios con él en los próximos meses, está aquí para presentarnos a su hijo. Podríais llevaros bien.
Liam asintió sonriente. Wow, verdaderamente era muy atractivo.
—Puedes subir a mi habitación.—Connor señaló la planta de arriba.
Liam aceptó y ambos subieron a la habitación del chico más joven.
—¿Y tú eres libre?—Preguntó Connor una vez que cerró la puerta.
Liam rio.
—¿Libre? ¿A qué te refieres?
—¿Tú también estás encerrado en un internado?
Liam negó.
—No.—El rubio se acercó a la ventana y miró los jardines.—Pero podría asegurarte que soy igual de prisionero aquí afuera que tú en ese internado.
Connor se acercó a él y lo estudió.
—¿Por qué lo dices?
—Parezco un esclavo para lo que él desee. Tom quiere que sea parte del negocio, que lo ayude en todo y lleve los asuntos con grandes empresas.
Connor se cruzó de brazos y se rio.
—Por lo menos confía lo suficiente en ti. Mi padre me metió en una cárcel para que no le estorbe en sus negocios.
Liam lo miró sorprendido.
—¿Y tú quieres ayudarlo?
Connor se encogió de hombros.
—Simplemente me gustaría que mi padre me incluyera en su vida.—Sonrió tristemente.—Sin embargo; me ha sacado de ella.
Liam se sentó en la cama.
—Pero estás aquí, ¿no?
Connor resopló.
—Porque me echaron. Estoy expulsado. No es como si él me quisiera aquí.
Liam se pasó la mano por el cabello.
—Si quieres cambiemos de padres.—Bromeó.—Tú quédate con Tom y ayúdalo. Yo me iré a ese internado.
Connor sonrió.
—La verdad es que prefiero el internado.—La imagen de Christian y sus amigos apareció en
Su cabeza.—No se está tan mal. Es soportable con las personas correctas.
Liam lo miró sin entender.
—¿Cuántos años tienes?—Preguntó.
Connor caminó hasta él.
—Quince.
Liam asintió.
—Eres menor que yo.—Suspiró.— No quisiera que te volvieras tan amargado y disciplinario como yo...Eres joven aún, no dejes que las amargas cosas de la vida te hundan, chico.
Connor soltó una carcajada.
—Hablas como un viejo.
—Tal vez lo sea.
Connor supuso que el chico no podía ganarle más de seis años, Liam aún tenía un rostro juvenil y fresco, debería de estar sobre sus veinte.
—Hoy iremos a una fiesta con CEOs importantes que se harán socios de nuestros padres.—Liam informó.—¿Quieres escaparte?
Connor se sentó a su lado. Eso le interesaba.
—Para ser un viejo, haces cosas muy juveniles y divertidas.
Liam rio.
—Me queda algo de adolescencia mal disfrutada.
Connor le dio un golpe en la espalda.
—¿Y adonde planeas ir?
Liam pensó unos Segundos.
—De seguro no has ido nunca a un bar de adultos.
Connor lo miró aburrido.
—Obviamente no. Tengo 15 y he estado en un internado católico. El único alcohol que he bebido, ha sido el vino en la comunión.
Liam rio.
—¿Y quieres probar algo más?—Liam sonrió.
Connor se sentía corromperse por aquel chico hermoso.
—Estaría bien.
Connor debía entretenerse hasta que pudiera volver al internado para reencontrarse con Christian, y hasta eso, él se divertiría en la ciudad.
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No somos pecadores (2.5)
General FictionHistoria de Connor Esta historia no influye en absoluto con las anteriores ("Besos indecentes" y "Juguemos a ser heteros"). Es una historia aparte. +Embarazo masculino #1 en amorgay 19/08/21
