—Padre.—Christian corrió para alcanzar al hombre.—Cuando lleguemos...—Jugueteó con sus manos.—No seas muy duro con Connor.
Él conocía cómo eran los castigos, a veces hasta los presenciaba, y no debía de estar pidiendo misericordias por ningún caso pero...
Pero.
Era Connor.
No podía...No quería que fuera castigado.
Maldición, Connor, ¿por qué debiste golpear a ese chico? Ahora estás en un gran problema que ni yo puedo ayudarte.
—Sabes como funciona esto, ¿por qué te importa?—Los ojos azules del Padre eran fríos y oscuros.—Connor no es el primero ni será el último que ha roto las reglas y que debe afrontar las consecuencias de sus actos.
—Bueno,—Christian se acarició la nuca.—es...el hijo del dueño de este sitio, así que...
Era una pésima excusa. Era consciente de ello.
—El señor Worren conocía las normas. Es más, él las puso.—Dijo y Christian quedó asombrado ante la confesión.— Él sabía que se aplicaban en su hijo también. Nadie es la excepción. Tú también podrías ser castigado; por lo que mejor, pórtate bien.
Christian asintió preocupado.
Esto iba mal.
Mierda.
(...)
Connor entró al despacho del Padre, con este detrás.
Se detuvo al ver a Christian en una esquina, sus manos detrás de su espalda. Sus ojos lo miraban con dolor y miedo.
Connor le sonrió.
No te preocupes.
No pareció calmar al rubio.
—Christian. Sal.—El Padre le sostuvo la puerta.
Christian lo miró sin entender.—¿Por qué? Quiero quedarme.
Quiero detenerte.
El Padre negó.
—No esta vez. Vete.
Christian iba a protestar pero el Padre levantó la mano para que se callase.
—Fuera. No me hagas repetírtelo una vez más.
Christian se encogió ante la voz dura y autoritaria del Padre.
Connor no dijo nada pero se moría por proteger y hacer sentir seguro a Christian.
Christian le echó una última mirada al moreno y salió.
—Bien, Connor.—Dijo el padre poniendo seguro.—Sabes cómo va esto, date la vuelta y quítate la camisa.—Dijo y caminó hasta un armario al lado de su mesa.
Connor obedeció en silencio mientras el chirrido de las puertas del armario al ser abiertas sonaban.
Vio como de reojo el Padre sacaba un látigo y una vara de metal. Se tensó.
Bueno, era normal sentir cierto miedo.
Puedes hacerlo, puedes hacerlo. Todo estará bien.
—Esto si está mal.—Murmuró Connor mirando al techo, su corazón latiendo rápidamente.
El Padre se encogió de hombros.
—Sabes cuáles son los castigos y aún así haces lo que te da la gana.
Connor iba a responder pero El Padre alzó el brazo con el látigo.
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No somos pecadores (2.5)
Fiksi UmumHistoria de Connor Esta historia no influye en absoluto con las anteriores ("Besos indecentes" y "Juguemos a ser heteros"). Es una historia aparte. +Embarazo masculino #1 en amorgay 19/08/21
