Edad: 15 años
Connor se cruzó de brazos mientras escuchaba la regañina del padre.
—Tu padre ha mandado a alguien a recogerte.
Connor se encogió de hombros mirando al suelo. Claro. Su padre no podría venir por sí mismo a verlo. Era de esperarse.
—Bien.
—Espero que este castigo te sirva de lección y te de tiempo para pensar en tus acciones.
Connor soltó una pequeña risa
—Más que un castigo, es un regalo.—Murmuró por lo bajo Connor.
El Padre Phillip negó suspirando.
—Es la tercera vez en este mes, Connor.
El moreno asintió y sonrió.
—¿Por qué será?—Dijo al aire sarcásticamente.
El padre hizo una mueca.
—Llegará un punto en el que debamos expulsarte del internado.
Connor diría que esa idea sería excelente, pero no. Eso significaría dejar de ver a Christian. No podría permitirlo.
Sin embargo, tampoco era capaz de dejar de meterse en problemas. No le gustaba el sitio, los demás chicos eran fastidiosos y Connor no los aguantaba. No podía fingir que le agradaban.
—Bien.—Soltó manso.—Intentaré comportarme hasta el mes siguiente.
El Padre Phillip lo miró mal.
—¿Qué?—Dijo Connor como si no fuese consciente.—Creo que sería grandioso que me ofreciera un bono de castigos al mes. Mejor semanales.
Connor propuso tal oferta por si colaba.
—¡Sería fantástico que fueran diariamente!—Señaló y añadió alegre.
El Padre dio un golpe en la mesa, haciendo saltar asustado y sorprendido a Connor.
—¡No creas que por ser el hijo del dueño te voy a tratar con privilegios! No eres más ni menos aquí. Cuida tu forma de hablar y piensa antes de decir semejante barbaridad. Tu obligación aquí es ser una persona devota y buena, en ningún momento debes cometer atrocidades ni comportarte como un delincuente.
Connor se encogió ante el tono duro del Padre.
—Estás agotando mi paciencia.—El Padre se apretó el puente de la nariz y suspiró.—No me hagas llegar hasta castigos extremos para que aprendas la lección.
Connor asintió en silencio.
—Que sea la última vez que peleas y sueltas insultos tan bajos y vulgares en la casa del señor. Es una falta de respeto muy grande.
Connor aceptaba que estuvo mal al maldecir en la Iglesia en un momento de oración y de alabanza, pero el idiota de Josh se había metido con él por lo bajo, diciendo que era la putita de Christian, que eran lo más parecido a maricones y que aunque Connor parecía un perro detrás de Christian, este nunca se fijaría en él porque su único amor era Dios.
Pero como siempre, Josh no se encontraba en el despacho del Padre siendo reprendido también. Solo estaba Connor. Siempre ocurría lo mismo: "Connor empezó", "Connor me pegó primero", "Connor esto, Connor lo otro".
Era injusto.
Pero bien. Daba igual. Connor se estaba acostumbrando.
—Vete a por tus cosas. Estás expulsado tres días.
Connor se levantó en silencio y salió de la habitación.
Suspiró, miró la estatua de María y quiso darle una patada.
Recordó las palabras de Christian. Él no debía hacerlo.
—Si tan solo estuvieras aquí sería más fácil.—Dijo Connor pasándose la mano por el rostro.
Lo extrañaba tanto.
Pero prefería irse unos tres días a su casa, que estar en aquella cárcel sin Christian.
—Vuelve pronto.—Connor sacó una foto del rubio de su bolsillo de la camisa y sonrió.—Me haces falta.
Una semana y Christian volvería.
Parecía que sería una eternidad.
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No somos pecadores (2.5)
Fiksi UmumHistoria de Connor Esta historia no influye en absoluto con las anteriores ("Besos indecentes" y "Juguemos a ser heteros"). Es una historia aparte. +Embarazo masculino #1 en amorgay 19/08/21
