Amanda y Olly fueron mis primeros amigos en la universidad. Nos sentamos juntos de casualidad y simplemente nos llevamos bien enseguida. Fué fácil, nunca he tenido problemas haciendo amigos. Amanda tenía el toque de sensatez y de locura necesarios para llevarnos bien a la par de complementarme a la perfección. Era casi tan extrovertida como yo, pero lo suficientmente aplicada como para obligarme a, bueno, escuchar en classe.
Y Olly... Olly era bastante más tímido, pero no podía parar de reír a su lado. ¿Sabes eso de que la gente extrovertida conoce, le gusta y adopta a la gente introvertida? Olly era esa persona para mí. Me encantaba. Nos pasábamos las classes charlando porque era casi tan fácil de distraer como yo; de modo que no nos costó hacernos amigos. Pasábamos juntos prácticamente todo el día.
El gran punto de inflexión en nuestra relación fué durante las novatadas. También fué allí donde conocí a Penélope (oí como decía algo en español y, bueno, surgió la magia, pero esta es otra historia). La cosa es que nos lo estábamos pasando en grande. Los cuatro llevábamos una borrachera impresionante. Olly estaba pletórico, bromeava con todo el mundo, contava chistes horribles (ya sabes como son los chistes de Olly) e incluso participaba en todas las actividades que nos pidieran. Aquella noche no podía parar de mirarle. El chico tímido y divertido de classes havia pasado a ser el rey de la fiesta. Y a mi me encantan los reyes de la fiesta. Intenté seguirle el juego todo lo que pude. Hasta que llegó la prueba final.
No se si te han hablado nunca de las novatadas de ingeniería, pero parecen geniales hasta que, cuando vas tan pedo que ni siquiera recuerdas tu nombre, te presentan la prueba más asquerosa, desagradable y pestilente que te pudieras imaginar. No voy a enterar en detalles, pero incluye depilación masculina, comida e insectos. No creo ni que sea legal hacer algo así. Nos pusieron en una fila, como cerdos en dirección del matadero, preparados para pasar por... Eso.
-No quiero hacerlo -susurré para mis amigos-. Me dan arcadas cuando camino por el barro ¿en serio me veís pasando por eso?
Penelope me tomó de la mano.
-Tengo fobia a los bichos -dijo casi temblando-. De verdad, la última vez que encontré uno en mi casa me heché a llorar.
Olly tomó mi otra mano libre.
-No pienso dejar que me depilen, y menos esos tíos - señaló a dos chicos mayores que no parecian tener demasiada idea de estetica-. Yo digo que huyamos.
Amanda asintió y le dió la mano tambien.
-Por mi vale.
No hizo falta que Penelope y yo dijéramos nada. Si nos atrapaban, estaba segura de que nos harían algo incluso peor de lo que tenían pensado. Olly de seguro acabaría con menos pelo que con el que nació. Pero mejor luchar y perder que no haber luchado en absoluto.
-Bien, a la de tres corremos hacia el parque de la derecha -instruyó Olly-. Nos escondemos en un arbusto o algo y quandi dejen de buscarnos ya salimos. No miréis atrás, ingeniero caído es ingeniero perdido -¿Ves? Esos chistes de mierda lo hacían adorable-. Preparadas -asentimos-. ¡Corred!
Y vaya si corrimos. Nunca he sido tan rápida en toda mi vida. Podría haberle arrebatado alguna medalla a Usain Bolt sin problemas. Algunos chicos mayores nos intentaron atrapar, pero fué en vano. Que quieres que te diga, el miedo, que hace estas cosas.
Aún no se como lo hicimos, porque en aquel punto de la noche estaba super segura que veía dos lunas en el cielo, pero seguimos el plan a la perfección. Llegamos a los dormitorios donde nos quedábamos Penelope y yo al cabo de poco tiempo. Olly aprovechó para ir a mear en un callejón cercano mientras nosotras descansabamos en las escaleras de la entrada.
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No es tan perra
Fantasy¿Nunca te has preguntado que es de la mala de la historia?¿De la perra que intenta alejar al protagonista de su amada?¿Y si... no fuera la mala? Nick está jodido. Muy jodido. Después de una increíble bronca con su Susan, su novia, esta ha salido de...
