El recepcionista del doctor Ramooray me acompaña a su consulta, donde, según ha dicho, "está listo para recibirme". Ha tardado un poco, he tenido tiempo de leer una de las revistas de recepción, donde la única disponible era una de prensa rosa. He descubierto que una de las Kardashians se ha quedado embarazada, aunque no sé ni quién es. Río considerando que la única persona que conozco que debe estar al tanto de ello seguro que es Beth. A ella le encantan esas mierdas.
La sala donde me llevan es muy grande y luminosa. Hay un escritorio con un ordenador y un par de sillas donde supongo que trabaja el loquero. También hay una estantería con muchísimos libros y un armario justo al lado. Y un montón de diplomas colgados a través de la sala. Vaya egocéntrico.
El que supongo que es el doctor Drake Ramooray me espera sentado en una de las butacas que se encuentran en medio de la estancia. Es algo mayor, pero tampoco un viejo decrépito. Rondará los cincuenta. Lleva el pelo peinado y engominado, y la barba bien recortada. Mira hacia nosotros y sonríe. Tiene la boca algo grande.
-Tu debes de ser Nick -dice con una voz afable-. Por favor, toma asiento. Gracias Daniel, puedes retirarte.
El chico que me ha acompañado hasta aquí asiente y se va cerrando la puerta. Yo, por mi parte, me acerco cauteloso y me siento en el otro sillón que no ocupa el loquero.
-Bien, soy el doctor Drake Ramooray, pero puedes llamarme Drake -me tiende la mano y se la tomo, tiene un buen apretón-. Cuando concretaste una cita le dijiste a mi secretario que venías por ataques de ira repentinos -dice consultando una libreta que había dejado en el brazo del sillón-. ¿Me equivoco?
Niego con la cabeza.
-No, pero son casos muy aislados -me apresuro a decir-. Nada que no se puede controlar.
El doctor... Drake se acomoda.
-Hablaremos más tarde de ese control que me dices -mueve la mano como quitándole importamcia-. Pero, si son tan aislados y controlados ¿Por qué has venido aquí entonces?
-Una amiga mía me convenció -explico-, más bien me obligó.
Él asiente y apunta algo a la libreta.
-¿Una amiga, eh?
Niego con la cabeza rápidamente. ¿Yo con Beth? ¡Ni en un millón de años! Puede ser una chica con quién pasar un buen rato, pero definitivamente no es material de novia.
-¡No esa clase de amiga! -digo algo mas fuerte de lo que debería-. Digo, tengo una novia, o la tenía. Ella me controlaba cuando tenía ataques esos.
Él sigue apuntando algo en la liberta.
-¡Qué romántico! -exclama dejando la libreta a un lado-. Háblame más sobre ello.
Frunzo el ceño extrañado ¿De qué va?
-No hay nada que explicar -digo yo incomodo-. Cuando me cabreo normalmente vienene ella rápidamente a calmarme. No sé, me dice un par de verdades, que si voy a hacer daño a mi familia o a ella; que ese no soy yo; que me ama -me cuesta hablar, no me gusta compartir estas cosas, más con un extraño-. Se arriesga acercándose a mí cuando nadie más se atreve a hacerlo. Me besa, a veces, o me abraza. Desde que la conozco también he controlado mi temperamento. No me cabreo tanto.
Él asiente. Saca la libreta y apunta de nuevo algo.
-Bien, ¿Y qué pasa cuando ella no está?
-Antes de conocerla simplemente arrasaba con todo a mi alrededor hasta que me cansaba -explico recordando como había llegado a dejar mi habitación en algunas ocasiones-. La necesito para que me calme.
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No es tan perra
Fantasy¿Nunca te has preguntado que es de la mala de la historia?¿De la perra que intenta alejar al protagonista de su amada?¿Y si... no fuera la mala? Nick está jodido. Muy jodido. Después de una increíble bronca con su Susan, su novia, esta ha salido de...
