Me despierto algo desconcertado, como todas las noches en las que he bebido. El sol ha salido ya y tengo a alguien acurrucado junto a mí. Miro hacia abajo para encontrarme una melena rubia recogida en un moño a punto de deshacerse. Beth. Cierto. He dormido en la habitación de Beth.
Ayer besé a Beth. Nos besamos. Fué increible. El corazón me martilleaba en el pecho y me temblavan las manos, pero me sentí como el rey del mundo. Como sí hubiera corrido una maratón y finalmente llegara a la meta.
Nos estubimos deborando hasta que oímos a alguien acercarse y nos separamos justo a tiempo para encontrarnos a Amanda y Penelope super borrachas que, y cito textualmente "No podían permitir que la fiesta siguiera sin la anfitriona de la casa".
Ninguno de los dos encontró una buena excusa para seguir encerrados en la habitación, de modo que no tubimos más remido que seguirlas. Aún así, Beth aprovechó un segundo en que no nos veían para acariciarme suavemente la mano. Eso no se iba a acbar allí.
Acabé la noche mucho más borracho de lo que he estado en años. Penelope y Beth se propusieron encontrar algo que yo no hubiera hecho mientras jugabamos al yo nunca y, debo decir, le costó muchísimo.
Bebimos, reímos y algunos acabaron bailando encima de una mesa. Las amigas de mis vecinas son guapísimas, y la descordinación de Max resulta hilarante, pero yo no podía quitar los ojos de Beth y del modo en que me sonreía cuando nadie miraba. No podía esperar a quedarnos solos.
Aún así, disfruté de la fiesta. Algunos se liaron un porro y en cuando les dió la bajona se fueron a dormir. Otros decidieron irse a la playa a bañarse de noche. Al final solo quedamos Max, Eddie, Amanda, Beth y yo charlando en el salón y jugando a un juego de cartas que se me daba particularmente bien.
Beth se durmió. Cayó redonda en sofá como si fuera una niña pequeña, pero a estas alturas no me sorprendía. No era la primera vez, ni tampoco la última, que Beth se dormía mientras el resto socializabamos. Luego Penelope llamó a Eddie porque se le había pertido la parte superior del bañador en la playa y necesitaba que le trajera algo para taparse.
-Deberíamos llevarle a la cama -propuso Amanda una vez Eddie salió al rescate de su amiga.
Con deberíamos se refería a que yo debería. Ni ella ni Max podían cargar a Beth, de modo que era mi trabajo hacerlo. No me molestaba, pero iba demasiado borracho para siquiera poder caminar recto. Pero de algún modo lo conseguí. Aunque la cabeza me diera vueltas y viera un poco borroso.
Tumbé a Beth en su cama y luego me dejé caer yo tambien. Solo un segundito. Para recuperar fuerzas y dejar de sentirme como en una noria.
-Vaya, supongo que tendré que dormir con Max -oí que decia Amanda a mis espalas, antes de cerrar la luz y la puerta de la habitación.
Si hubiera tenido fuerzas le habría dicho que no hacía falta. O me hubiera levantado. Pero no podía. Así que me resigné, pateé mis zapatos, me quité la camiseta y me tumbé a un lado de mi vecina.
Y no pasó nada más.
Beth gime un poco y se acurruca contra mí antes de abrir los ojos y mirarme tan desconcertada como lo estaba yo hace unos segundos.
-Buenos días -saludo acariciandole suavemente la espalda.
Ella se rasca los ojos y estira su espalda para desperezarse mientras vuelve a gemir.
-No es que me moleste despertarme abrazada a tí pero, ¿como he acabado aquí? -pregunta volviendo a rodearme con sus brazos y mirando hacia arriba para poder verme mejor.
No es un secreto que soy más alto que ella, y parece que no quiere despegar su cabeza de mi pecho.
-Te dormiste en el sofá y tube que llevarte a la cama -explico intentando no pensar en lo adorable que se ve desde mi perspectiva-. Luego Amanda interpretó que ibamos a dormir juntos y se fué con Max. Supongo que habrá dormido en mi cama.
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No es tan perra
Fantasi¿Nunca te has preguntado que es de la mala de la historia?¿De la perra que intenta alejar al protagonista de su amada?¿Y si... no fuera la mala? Nick está jodido. Muy jodido. Después de una increíble bronca con su Susan, su novia, esta ha salido de...
