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Capítulo 4

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Pego una calada a mi cigarro e inhalo bien el humo. Hoy, por primera vez en días he visto a Susan. Al iniciar el semestre cogí una asignatura de segundo para poder estar con ella, aunque no la necesitara. Ahora que parece que hemos roto, es el último sitio donde quiero estar, pero al fin y al cabo ahora la tengo que cursar y sacármela como todas las otras. Así que, después de saltármela durante casi una semana, he decidido asistir al fin.

Y en esa classe, la única que compartimos, la he visto. Al entrar me la he encontrado de cara y, por pura rabia, he preferido castigarle con mi indiferencia. No me he sentado en mi lugar habitual, en primera fila junto a ella, sino que me he movido algo atrás, junto a un par de chicas bastante guapas con las que he estado charlando casi toda la clase.

Sé de sobras que lo ha visto todo y sé de sobras que no le ha gustado, básicamente por la mirada triste que me ha dedicado cuando se iba. Entonces me he sentido culpable, y la mezcla de rabia y culpabilidad han hecho que necesitara, por primera vez desde que lo dejé por Susan, fumar un cigarrillo.

Les he pedido uno a las chicas con las que he hablado hoy y entre risitas coquetas me lo han dado, junto a la promesa de que nos veremos en la próxima clase. Otra cosa que he hecho para herir a Susan.

Vuelvo a tomar otra calada y cierro los ojos disfrutando de la relajante sensación de sentir el humo llenar mis pulmones para luego expulsarlo. Cuando abro los ojos de nuevo, tengo a Beth justo delante mirándome con esos enormes ojos suyos y con una sonrisa traviesa en la cara.

-¿Sabes como fumaba Tarzán? -pregunta tomándome mi cigarro de la boca.

Niego con la cabeza algo confundido.

-Tarzán no fumaba -termina justo antes de romperlo por la mitad y lanzarlo en la papelera mas cercana.

La observo alucinado mientra se sacude las manos y las mete en los bolsillos de su chaqueta como si nada hubiera pasado. Y yo me debato entre matarla o gritarle. Si fuera un chico de seguro que ya se hubiera llevado un buen puñetazo en el ojo. Pero si hiciera eso la policía del campus no tardaría en venir a por mí.

-¡¿Se puede saber que haces?! -al final opto por pegar un grito.

Ella se encoge por un momento pero luego se hecha a reír.

-¿De verdad no sabías la broma de Tarzán no fumaba? ¡Es un clásico entre los clásicos!

-Creo que no tienes muy bien asimilado el concepto de clásico -digo aún algo mosqueado.

Suspiro exasperado y comienzo a andar hacia donde he aparcado el coche. Realmente no estoy muy de humor para las tonterías de Beth, menos ahora que se le ha ocurrido hacerme esa broma de mierda.

No llego muy lejos sin embargo, ya que después de avanzar pocos metros noto como alguien tira de mi brazo. No necesito girarme para saber que ese alguien es mi molesta vecina.

-¡Oh, vamos, no me digas que te has enfadado! -se queja ¡el que debería quejarse soy yo!-. ¡Acabo de contribuir a que tus pulmones no se llenen de alquitrán!

-Acabas de contribuir a hacer mi día aún peor de lo que ya era -contesto secamente mientras sacudo mi brazo para que se suelte, algo inútil ¿acaso esta chica es medio garrapata? Prácticamente se ha adherido a mi chaqueta.

-¡Pues déjame ayudarte a que sea mejor! -pide ella tirando cada vez más fuerte de mí-. Solo necesito que me hagas un favor de nada y luego haremos de este día el mejor de tu vida.

Cansado de sus insistencias, paro de caminar y ella me suelta al ver que ya no nos movemos.

-¿Así que has aparecido en mi facultad y me has roto un cigarrillo porqué necesitabas un favor? -pregunto exasperado.

No es tan perraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora