Falso jinchuriki

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Voy a empezar a pedir 50 estrellitas para volver a actualizar jajajajajajajaj


Goku miraba determinante al enemigo, el coraje recorría cada parte de su ser, ver a Kushina haber sido usada en su contra, en contra de su propia voluntad, fue cuando miro a un lado de él a una lastimada Mikoto y Mei, esto no se iba a quedar así, ese auto proclamado "ninja definitivo" pagaría la ofensa de haber tocado a las tres mujeres, puesto a él le comenzaba a hervir la sangre al ver como ese sujeto había matado a sus propios subordinados solo para apoderarse de su chakra, así como que esa maldita cosa llamada Reibi se fortalecía al sentir la ira y enojo del Son mayor. Los Genin miraban atentos, mientras Naruko y Hinata estaban junto a Kushina que estaba inconsciente por todo el chakra que había gastado la Uzumaki en sus ataque de sellado en contra de su prometido, claro, cuando estaba fuera de sí por esa criatura.

-¡¿Qué te pasa?! ¡¿Ya no me atacas?! ¡Jajajaja!- se mofaba el enemigo al ver que el Saiyajin no se movía, mirando su entorno muy dañado, debía actuar de forma inmediata, debía acabar con ese maldito sujeto, pero no antes de hacerlo sentir desesperación, terror, miedo, ansiedad al saber que aun y a pesar de tener a esa criatura en su interior no era rival para un guerrero Saiyajin, le haría pagar cada uno de los golpes a Kushina, Naruko, Asuma así como el haber querido matar a Kakashi, Mei y a Kurenai con aquel ataque tan atroz.

-¿Quieres poder?- decía Goku con seriedad mientras se postraba para convertirse en Súper Saiyajin, pelearía en esa forma, quería ver el rostro de terror de su adversario al saber que no podría superarlo aun y a pesar de ser "imparable" en esos instantes. -¡Te daré podeeeeeer!-

Dando un grito ensordecedor el Son comenzó a acumular Ki, mientras, el viento a su alrededor se alteraba completamente por semejante despliegue de poder puro.

-*¡CRAAAAAASH!*-

El suelo bajo sus pies se partió de forma repentina, mientras, Mikoto y Mei miraban con asombro como el cabello negro del guerrero se tornaba dorado, ese mismo dorado que Mikoto recordó de la pelea de exhibición cuando Goku y su hijo recién llegaban a ese mundo, por el contrario Mei estaba ante el autentico "guerrero dorado" del que tanto se había hablado en su aldea durante los últimos meses.

-¡AAAAAAAAH!- soltó otro potente grito seguido de un intenso destello que cegó a todos los presentes, todos los chicos estaban boquiabiertos y ni que decir de Mei, sentía que estaba ante la mismísima muerte pues la presión que ejercía el poder del Saiyajin la estaba acarreando a eso mismo, a la locura, por ser participe en lo que sería una pelea a un nivel que solo los shinobi más poderosos de la historia pudieron haber llegado o al menos visto.

El sujeto frunció el ceño al ver lo que estaba pasando, podía sentir como el poder que en esos momentos su cuerpo estaba generando era masivo, producto de la gran ira que el cero colas percibía en el corazón de Goku, pero había algo, algo distinto, podía sentirlo aun que no identificarlo.

El brillo anterior fue mermando hasta que por fin se pudo ver el cuerpo del Son mayor cubierto de un aura dorada, que parecía una intensa llama que cubría toda la sala destrozada, su cola, cejas y pelo habían cambiado a un dorado intenso mientras sus ojos se habían tornado celestes, su mirada era rígida, llena de enojo, este miraba sin pestañear al enemigo que comenzaba acumular una potente esfera de chakra oscuro para atacar al recién transformado Goku.

-Go… Goku-sensei- Naruko estaba completamente atónita al ver la transformación del Son, mientras los demás Genin estaban igual o peor que la rubia, Sasuke era otro que no perdía detalle, a hora entendía por qué Gohan era tan fuerte, no era solo talento si no que el muchacho tenía una barrera de sangre muy poderosa, así como el brutal entrenamiento que muy seguro su padre, el Son mayor, lo había sometido.

El Nuevo Clan Son Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora