Se fuerte Hinata

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Naruko estaba lista en medio del lugar en donde se desarrollaban las peleas, frente a ella estaban Kiba y su compañero canino siempre fiel, Akamaru, el perrito gruñía ante su adversaria, pues a pesar de ser pequeño tenía mucho coraje el canido ninja. Los demás observaban desde sus lugares, después de una gran batalla dada por Gohan y Rock Lee, todo podía pasar en aquel lugar.

-"Vamos Naruko-nee… Tú… Tú puedes"- Hinata estaba en una encrucijada, por un lado quería apoyar a Kiba, quien era su compañero, pero también se sentía con la gran obligación de apoyar a su siempre mejor amiga y casi hermana, Naruko.

-Vamos, Naruko-chan, demuestra que tan fuerte te has hecho… Por tu sueño- Gohan que miraba atento al lado de Sakura, su sensei y por su puesto su padre decía en voz baja, aun que no lo expresara esa chica de cabellos rubios le había enseñado tanto el chico Son, por ejemplo, el nunca rendirse.

-"Veamos si lo que te enseñe servirá de algo, Naruko-chan"-Goku hablaba en su mente, pues recordaba todas esas lecciones de artes marciales que le había enseñado a la hija de su adorada Kushina, a la cual ya comenzaba a querer como si fuese su hija.

-Creo que es mejor que te rindas, Naruko… No podrás contra mí y Akamaru- Kiba con una gran sonrisa confiada en su rostro hablaba, ante la atenta mirada de su adversaria oji azul. -¡Ni de broma, chico perro!- respondía con claro tono retante, pues no retrocedería tan fácil.

-"A hora viene la Uzumaki… Veamos si por tu cuerpo corre realmente la herencia de tu clan"- Mei que no perdía detalle observaba con detenimiento a la chica y al chico con su perro, sin duda sería interesante ver pelear a la hija de Kushina, claro después de ver lo que había ocurrido en el remolino.

-Como quieras…- sin perder su sonrisa Kiba miro a su compañero canino. -¡Akamaru, demostrémosle a esta quien si será Hokage!-

-*guau*guau*guau*- respondía el pequeño perro sin dejar de gruñir.

Hospital de la hoja:

Mikoto estaba al pie de la cama de su hijo Sasuke, el cual se estaba recuperando tras la implantación del sello supresor de la marca de maldición, le observaba apacible sobre la cama de sabanas blancas, en eso recordó el día en que ella misma despertó, en una cama de ese hospital, desorientada, con recuerdos entre borrosos y una desesperación tal en su pecho que no entendía de donde venia.

-"Itachi…"- recordó a su hijo mayor. -Me pregunto qué dirías si supieras que vas a tener a otro hermanito- con sus manos se tomo el vientre, intentando sentir al pequeño ser que se comenzaba a gestar dentro de ella.

Tomo entre sus manos, una de las manos quietas de su hijo postrado en aquella cama, sin evitar no sentirse perdida, sentía como ese chico amable se desvanecía, a pesar de la presencia de Gohan y Goku en sus vidas, Sasuke no olvidaba, simplemente no olvidaba. Una solitaria y triste línea de lágrima se presento en su mejilla derecha, se sentía tan feliz al saber que pronto volvería a ser madre, pero… - miro de nuevo a Sasuke, el saber que esa maldita marca en su cuello podría alejarla de su segundo hijo la consternaba aun más.

-"Olvida tu venganza, hijo… Por favor, olvídala… Itachi tuvo sus razones, intenta entender"- pensaba con extrema tristeza, a la par que varias gotas chocaron en contra de la mano de Sasuke que sostenía, pues eran sus lagrimas, aquellas que otra vez estaba derramando, a pesar de mirarse siempre sonriente, alegre, feliz, muy dentro de ella, esas cicatrices del pasado aun no sanaban.

El Nuevo Clan Son Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora