Lazos

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Naruko y Karin discutían, esas dos Uzumaki no se aguantaban, Kushina había llegado a la casa unas horas más tarde, pues aun se había quedado un rato más con Goku y Gohan, que parecía que no había dormido nada, tal vez por que los dos adultos tuvieron la culpa por tanto ruido que hicieron, quien sabe, lo único seguro fue que a Naruko casi le da un infarto cuando supo que esa chica que también tenía por apellido Uzumaki se quedaría con ella y su madre, seguía muy molesta por lo de su ramen especial pero bueno que se le iba hacer.

Horas después: Ese mismo día.

Ya cambiada y lista la chica de ojos azules buscaba a Kakashi para que la entrenara, pues era bien sabido que la chica había logrado pasar a las finales de los exámenes Chunin que se efectuarían en apenas escasas dos semanas, mientras, buscaba también se tomo el tiempo para ir al hospital y visitar a Hinata que ya estaba mejor después de su encuentro con Neji, al cual la chica rubia se encargaría de poner en su lugar.

Luego de estar casi medio día buscando al peli plata no lo encontró, sin saber qué hacer, fue a la casa de los Son pero no encontró a nadie, ni si quiera a su "tía" Mikoto o a su madre, Goku y Gohan también estaban desaparecidos por lo que sin más remedio decidió ir a las termas de la aldea, pues necesitaba un poquito de relajación para continuar el día.

Konoha: Aguas termales.

Caminaba tranquila entre los distintos caminos de piedra que comprendían el complejo de baños con aguas termales, ya tenía bastante tiempo que no iba por lo que ese baño caliente con vapor sin duda le vendría de maravilla, aun lloraba la pérdida de su ramen, por orden y gracia de esa molestia "cuatro ojos" y nueva inquilina de su casa, aun que le costara aceptarlo era la realidad.

-¡Que enfado!- estirando sus brazos la chica de ojos azules decía sin dejar de caminar hacia el baño de mujeres, pues necesitaba meterse a bañar lo mas antes posible, sin señales de Kakashi y de Gohan, pues lo necesitaba. Pero en eso, casi al entrar a la recepción de ingreso a las termas miro como en una de las paredes había un hombre, que reía de forma descontrolada y se notaba baba caer de su boca, Naruko se alarmo, pues su "sensor" de perversión se activo. -¿Eh…?- la chica con curiosidad se acerco al viejo que seguía riendo a la par que parecía ver por un agujero.

-jiji Que lindas jovencitas jiji…- entre risas decía aquel hombre, que no era otro que Jiraiya en una de sus "investigaciones" pero eso, Naruko no lo sabía por lo que lo tacho de inmediato por lo que era: Perversión.

-¡Viejo pervertido!- la chica de cabellos rubios grito cerca del oído derecho del hombre, haciéndolo saltar del susto a la par que dentro del baño las chicas comenzaran a murmurar y fue cuando una de ellas noto aquel agujero. -¡Nos están mirando…! ¡KYAAAA!- se escucho de repente con desesperación dentro de las termas, Jiraiya miraba esto con tristeza pues esa chica había arruinado su husmeada… Ejem… Investigación.

-¡No!- miro molesto a la rubia que se miraba ruborizada por el enojo ante tal acto tan descarado de aquel desconocido, pues no sabía que era su padrino, el legendario sabio de los sapos. -Niña, ¡¿Vez lo que has hecho?!- preguntaba con enfado el hombre acercándose a la chica que continuaba molesta.

-Viejo asqueroso… Anciano pervertido- la chica seguía insultando al peliblanco que ha hora se había alarmado al ver como las personas que pasaban le miraban con cierto asco. -Shhh…- se aproximo a la chica tomándola entre sus brazos y tapando su boca para que no siguiera hablando. -¡Deja de decirme pervertido!- le exigió mientras la tomaba con fuerza, a lo que Naruko forcejeaba para zafarse de ese viejo asqueroso como ella misma le había dicho. -¡Su-Suélteme, viejo rabo verde! ¡No me toque!-

El Nuevo Clan Son Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora