Discípula

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Al día siguiente: Centro de Konoha.

Gokú caminaba tranquilamente por las calles de la aldea, recién había dejado a Tsunade y a Shizune en las casas que estaban sirviendo como "torre Hokage" mientras reconstruían la verdadera, pues se recordara que fue destruida durante el ataque de los Androides. Recargado sobre el muro de una casa, Kakashi le esperaba, siendo que el peli plata leía cómodamente su libro de siempre, el ninja con mascara ya estaba muchísimo más recuperado de sus lesiones, lo que sin dudas era bueno para él, en cuanto a Gokú, bueno, debía mantener el yeso en su lugar unos pocos días más, un fastidio pues no podía entrenar y pobre de él si lo hacía, ya que no solo Kushina o Mikoto estaban al pendiente de lo que el azabache hiciera siendo que la Hokage y Mei también lo estaban, a Jade no la había visto desde antes de que se fue a la reunión Kage así que ciertamente no sabía cuál había sido el destino de la científica castaña, aun que claramente podía sentir su Ki en la aldea, ya después iría a verle y enterarse de lo que paso durante su ausencia y ver si todo se arreglo.

-Como veo la reunión por fin acabo, Gokú-

Dejando de estar recargado Kakashi se dirigió al Son, el cual le miro de forma esporádica, esbozando una sonrisa muy de él, al ver a su amigo de cabellera plateada. -Jeje bueno si, solo que todo eso me aburre mucho- se rascaba la nuca al pronunciar aquellas palabras, mas el Hatake no parecía sorprenderse conociendo como era el Saiyajin con respecto a esos temas "políticos" y "militares" entre aldeas.

Ambos adultos comenzaron a caminar por la calle, siendo que la mayoría de personas que los miraban, les saludaban y reverenciaban con respeto, inclusive en más de una ocasión el Son mayor les pidió que dejaran de hacer eso, pues lo sentía incomodo considerando su forma de ser tan humilde y ajena a la "fama". Kakashi reía para sí, cerrando su único ojo visible al ver aquellas acciones inocentes del Son, sin dudas ese hombre era tan extraño, pero a la vez lleno de ideales propios de un verdadero héroe de ficción pero que ni si quiera él quería ser o considerarse como uno.

-Por cierto…- le llamo el ninja enmascarado, haciendo que el Son le mirara sin dejar de caminar.

-¿Mm?-

-La señorita Jade ha sido puesta en libertad- por fin le comento, haciendo que Gokú se alegrara completamente, pues de verdad le pareció algo extremadamente bueno saber aquello.

-¡¿Enserio?! ¡Vaya que bien, me alegro por Jade-chan!-

-Bueno, considerando que tú mismo la perdonaste, supongo que por algo lo hiciste o ¿No?- preguntaba con un poco de intriga, sin despegar su mirada de las letras impresas en su libro Icha Icha al cual no dejaba de leer en lo más mínimo.

-Bueno la verdad es que, Jade-chan solo fue usada por Gero… Es por eso que me alegro que la hayan perdonado… Mas al rato iré a verla, debe estar muy feliz de que la hayan dejado quedarse jeje-

-¿Solo por eso la perdonaste?- Kakashi se atrevía a inquirir un poco más en ese asunto, siendo observado con atención por el Son mayor que no dejaba de expresar una sonrisa tranquila en su rostro.

-Jade-chan ha sufrido mucho, siento que ella no es culpable de nada, pues la obligaron- completamente seguro de sus palabras volvía a responder, haciendo que el ninja peli plata asintiera en acuerdo.

-"Espero no te equivoques, Gokú"- eso lo pensó para sí, pues a pesar de confiar en el criterio del Saiyajin, no todos lo hacían y muestra de ello, la misma Tsunade era una de esas personas que no confiaban al cien por ciento en la científica de mirada azul.

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