Esperanza

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-*¡GRAAAAAAAAAAAAAAAAAAR!*-

Rugía con fuerza el inmenso animal en el cual Gokú se había transformado, por obra y gracia de una sonriente Jade la cual también estaba de brazos cruzados, observando desde las alturas a un enfurecido Ozaru dorado que seguía golpeándose su pecho con desespero, rabia, vehemencia.

Kushina y Mei miraban horrorizadas como el gran simio de un resplandeciente color dorado soltaba alaridos furiosos de su hocico, ¿Cómo era posible que Gokú se convirtiera en una cosa así?

-*¡PUUUUM!*- -*¡CRAAAAAAAAAAAAASH!*-

Piso con fuerza el suelo, desgarrándolo en el proceso, a la vez que las dos mujeres con Jiraiya a cuestas salieron a toda prisa del cráter.

-¡¿Por qué Gokú-kun se ha transformado en ese monstruo?! ¡¿Es un Jinchuriki?!- Mei le pregunto a la Uzumaki la cual le miro preocupada en exceso.

-No, él nos conto a mí y a Mikoto que cuando miraba la luna llena en su planeta natal se transformaba en eso… En un simio gigante-

Sarutobi por su parte a la distancia observaba también como aquel mono que había parecido de la nada gruñía, a la par que con sus amenazantes manos destrozaba todo lo que se le atravesara.

-Pero… ¡¿Qué demonios es eso?!- con temor lanzaba aquella pregunta al viento, siendo que en el campamento de Konoha, de inmediato, Mikoto y Sasuke sintieron la ira en el Ki de Gokú, una ira indescriptiblemente alta y despiadada.

Aun sonriente, Numero 21 observaba los destrozas que el salvaje mono estaba haciendo, para después abrir sus fauces de forma total y cargar una ataque de energía que lanzo en contra de las montañas.

-*¡GRAAAAAAAAAAAAAAR!*-

-*¡FIUUUUUUUUUUUU!*-

-*¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!*-

La inmensa explosión hizo temblar todo, siendo que en la mayoría del país del fuego se sintió aquel tremendo ataque por parte del Ozaru dorado.

-*¡CRAAAAAAAAAAAAAAASH!*-

Destrozo con una facilidad completa el "agujero" en donde estaba, saliendo completamente de este, dando varios pasos hacia delante, en dirección hacia la aldea. -"Eso es, Son Gokú… Ataca y destruye… Yo no me manchare con la sangre de inocentes pero, tú… Tú si amor mío"-

Siguiendo al gran simio, la Androide levito con aparente paciencia, pues claro que quería ver como el colérico simio destrozaba todo a su paso.

-*¡PAM!*-

-*¡PUM!*-

Dio varios nuevos pasos hacia delante, mirando como a la distancia una gran muralla se alzaba de entre el denso bosque, sus ojos rojos como el mismo fuego le impedían ver o razonar que ese lugar era su nuevo hogar, hogar que estaba en peligro por quien prometió protegerle.

-¡Oh no! ¡Va hacia la aldea!- alarmado, Hiruzen observaba como aquel simio se alejaba mas y mas de donde inicialmente había aparecido.

El Nuevo Clan Son Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora