P.O.V Raúl
Las cosa en casa no iban nada bien. Estaba destrozado. El desprecio con el que Lara me hablaba cada día iba rompiendo un cachito mas de mi corazón. Sé que suena cursi lo que acabo de decir, pero es como lo siento, ver como la mujer de mi vida me habla así y se comporta de esa forma hace que mis ganas de vivir se vayan apagando.
Un día la seguí, cautelosamente, para ver con qué clase de gente se iba. Era gente del barrio, raperos, góticos, pijos, de todo un poco; Gente problemática, que no buscaba otra cosa que problemas. Se metían con cualquiera que pasase por donde ellos estaban. Con razón se había vuelto así. Al contrario de lo que muchos piensan, yo no les echo la culpa de que ella se haya vuelto así. Puesto que ellos solo le han dicho lo que ella quería oír, le han regalado los oídos y le han ayudado a sentirse parte de ellos. Un alma martirizada, aun no se por qué motivo.
Mis fuerzas se acababan, casi todos los días intentaba hablar con ella, y su respuesta era la misma. Estaba cansado de intentar acercarme a ella. En uno de esos largos días en los que ella se ausentaba por casi todo el día, hable con Lucía.
-¿Qué te pasa Raúl?.- Dijo Lucía preocupada.
-Nada tranquila, es solo que en mi cabeza tengo muchas cosas. Y se me están acabando las idas.- Dije mirando hacia la nada.
-¿Es por mi pequeña verdad?, siento que te trate así Raúl. Cuando fuimos a por ti pensé que con tu vuelta mi niña volvería a ser la de antes. Intento entender lo que os paso, pero me cuesta. Os vemos de otra forma.
-Lo sé Lucía; Entiendo vuestra manera de pensar. A mí me costó mucho aceptar mis sentimientos hacía tu hija. Pero es algo que no puedo evitar, es algo que no puedo no sentir. Entiende en la medida de lo posible que en los sentimientos no se manda. Tú lo sabes.
Pero.. por otra parte por mucho que me duela, tu hija ya se ha olvidado de mi. No sé qué es exactamente lo que hice que la molestará tanto, pero... ya soy un cero a la izquierda en su vida.
-Yo no lo creo así Raúl. No sé porque es así ahora; Supongo que algo tiene que ver la decisión que tomamos de echarte, pero.. creo que hay algo más. La mañana en la que te fuiste, bajo echa una furia a la piscina. Supongo que hablaría con Estefanía y cuando subió a casa se encerró en su habitación, intente que saliera pero fue imposible, estaba llorando.
Cuando Lucía me dijo eso, algo en mi cabecita se encendió. Debía hablar con Estefanía, igual ella sabía algo de por qué este cambio tan drástico en ella. Me dirigí a casa de Jaime primero, necesitaba su ayuda también. Cuando llegue, llame a la puerta y...
-¿Estefanía?.- Dije sorprendido.- No esperaba encontrarte aquí dije sonriendo.
-¿Raúl? ¡Has vuelto!.- Dijo contenta.
-Si eso parece, venía hablar con Jaime.. pero ya que estáis aquí los dos, pues mejor, porque os necesito.
-Claro pasa. Bebe ponte decente, que ha venido tu amigo a verte.- Dijo riéndose. No quise imaginarme como estaría él, ya que Estefanía estaba con una camiseta de mi amigo.
-¡Que pasa hermano! Como tú por aquí.. D-E-S-A-P-A-R-E-C-I-D-O, ¡mal amigo!.- Me dijo Jaime a la vez que me daba un "puñetazo" en el hombro.
-Ya, si, lo siento tío. Mi padre me echo de casa y me exilie al más puro estilo monacal. ¿Asique... estáis juntos?.- Pregunte.
-Sip.- Dijo Estefanía contenta, a la vez que abrazaba a mi amigo.
-Wooow, me alegro. Escuchar, necesito vuestra ayuda.
-Claro hermano, pide por esa boquita.- Dijo Jaime.
-Veréis mi padre vino a buscarme para que volviera a casa por Lara. Esta rebelde, contestona, dañina. Esta desconocida en resumen. Conmigo pensé que sería ella misma, pero todo lo contrarío. Me habla con desprecio y cada vez que abre la boca es para hacerme daño con algún comentario.
-Ya...- Dijo Estefanía bajando la mirada, se la veía triste.- Ella ha cambiado mucho, yo ya no salgo con ella, debido a que la gente con la que se va no me gusta nada.
-Ya.. la seguí el otro día para ver con qué clase de gente se iba. Admito que no me dan buena espina, pero.. su cambio no es por ellos, debe a ver algo mas, pero.. ¡Yo no la he hecho nada!.¿Tú sabes algo?.- Le pregunte a Estefanía.
-Veras, cuando fue a hablar conmigo me lo conto todo y luego se fue. Al rato me llamo y me dijo que había estado hablando con Isabella y que esta le había dicho que habías ido a su casa, que la habías dicho que ya no la aguantabas más, ni a ella ni a tu familia, y que hicisteis el amor toda la noche.-
-¿Queeeeeeeeeeee?, Claro, por eso esta así conmigo. Joder, eso es mentira. Me fui directo a casa de mi tío. Sin ella mi vida se había ido al traste joder. Que no entiende, si hasta le escribir una carta.- Dije y puse ambas manos en mi cara.
-Ya, nosotros sabíamos que no podía ser. Pero ella lo cree así, supongo que todo lo que ha pasado la a echo volverse así.- Dijo Estefanía con pesar.
-Escucha hermano, esa gente no es que sea mala gente, es que tiene una gran facilidad para meterse en problemas, no tienen limitéis. Por lo visto están teniendo problemas con otra pandilla de por aquí y... me temo que no va a acabar nada bien. Evita con todas tus fuerzas que salga este fin de semana. Se rumorea que van a pelear..- Dijo Jaime, algo preocupado también.
Me despedí de ellos y salí corriendo a casa. Debía hablar con ella, decirla que lo que le conto Isabella era mentira. Que no saliera con esa gente.
Cuando llegue ella estaba en su habitación, con resaca seguramente. Abrí sin llamar, alce la persiana, abrí un poco más la hoja de la ventana y tire la botella de agua que había en su mesilla.
-¿Pero tú de qué vas gilipollas? ¿Quién te crees que eres para entrar en mi habitación sin mi permiso, despertarme y empaparme?.- Dijo roja de ira.
-¿Que quien me creo ser?, Pues me creo ser la persona que más te quiere en este puto planeta. Y estoy cansado de que me hagas daño con tus malditos comentarios, de que me trates como si fuese un cero a la izquierda en mi vida y de que te hallas vuelto francamente insoportable.- Dije muy enfadado.
-Pues si tan cansado estas, lárgate de mi habitación antes de que te saque yo a patadas.- Dijo con dolor en sus palabras.
-Lara, ¿no te das cuenta de que solo intentamos ayudarte?, que solo me preocupo por tí, al igual que tu MEJOR AMIGA Estefanía a la que ni llamas ya...
-Tengo amigos nuevos. Ellos son los que realmente me han ayudado. Soy feliz.- Dijo, aun que sus palabras no decían lo mismo que sus ojos.
-Ellos no te ayudan, solo te dicen lo que quieres oír realmente, te regalan los oídos y tu caes como una boba.
-No soy boba. Ellos me ayudan y punto. No te permito que hables mal de ellos.- Dijo enfrentándome.- Ellos al menos, me quieren de verdad.
-Si.. claro. Por eso te meten en problemas, te hacen volver tarde, te animan a beber. Claro, te están ayudando a realizar el sueño de tu vida. Te has vuelto como ellos, y te recuerdo que hasta hace poco odiabas a ese tipo de personas. Además te van a meter en peleas, de las que vas a tener que salir tu solita, porque nadie va a defenderte, porque no les importas porque solo pensaran en ellos. ¡ABRE LOS OJOS LARA!.- La dije.
-¡Que me dejes en paz!.- Dijo gritándome, estaba perdiendo su batalla conmigo.
-No quiero. Te quiero demasiado para dejar que tu vida se vaya al traste por tu puñetera cabezonería. Pareces tonta.- En ese mismo instante, me dio una bofetada.
-Quiero que te largues de aquí. Estúpido mentiroso, ya NO te quiero y tampoco te quiero en mi vida. Vete de mi habitación y procura no volver a dirigirme la palabra.- Dijo seria. Me había dado una torta y me había dicho que no me quería.
-Enhorabuena Lara, acabas de perder a la única persona que en esta vida habría dado la vida por ti su fuese necesario. Venía a ayudarte e intentar explicarte algo... pero sabes que, ya no importa. Algún día te darás cuenta de que tengo razón y para entonces... será demasiado tarde.- Dije mientras mis ojos se volvían vidriosos.
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Sentimientos encontrados
Teen FictionTODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU COPIA, CAMBIO DE NOMBRES O CUALQUIER PLAGIO Primer libro de la historia sobre Lara y Raúl. Sentimientos Encontrados. Esta es la historia de Lara, una chica cuyo padre la abandonó cuando solo tenía 8 años...
