Capítulo 4: La fiesta
- Papa, pasado mañana será mi cumpleaños, y me gustaría dar una fiesta aquí, con mis amigos. Limpiaremos todo y tendré cuidado de que no se rompa nada. - Le dije a mi padre.
-No sé hijo, últimamente estas más tranquilo, pero dejarte dar una fiesta aquí y que os emborrachéis, no sé si es buena idea. – Contestó mi padre.
-Vamos papa, déjame demostrarte que soy responsable. - Supliqué, pero vi a parecer por la puerta a Lara y pensé que ya tenía la batalla perdida. Seguro que ella se pondría de parte de mi padre.
-Hijo, la última vez que os dejamos solos, si no llegamos a tiempo, igual quemáis la casa o la llenáis de harina. - Me recordó.
-Es un hecho aislado. - Contesté - Vamos papa.
- ¿Tú qué opinas Lucía? – Consultó mi padre con ella, y ella miró a Lara.
-Como ha dicho Raúl, fue un hecho aislado, es normal que nos peleemos. Déjalo dar la fiesta. Si él quiere, puedo ayudarle a prepararlo todo y a recoger después de la fiesta. Es su cumpleaños, y es mejor que lo celebre aquí a que les multen por hacer botellón. - Dijo para mi sorpresa. Se lo agradecí con la mirada.
-Está bien... Queda bajo vuestra responsabilidad que cuando volvamos la casa este limpia y sin ningún desperfecto. Nosotros nos iremos con los niños a casa de mi hermana. Así podrán pasar la tarde en la piscina climatizada y podrán dormir con mis sobrinos. ¿Te parece bien, Lucía?
-Si cariño, démosles un voto de confianza. Ya saben lo que les espera si no cumplen su palabra. - Dijo Lucía riéndose.
Suspiré aliviado. Lara me había echado un cable. Era todo bondad y yo un maldito bruto, que intentando ser responsable de mis actos, cargue contra ella en vez de asumirlos.
***
No soy una persona rencorosa, así que al ver a Raúl suplicando a su padre que le dejara hacer la fiesta en casa, tuve que ayudarle.
-Gracias. – Me dijo Raúl cuando salimos del salón.
-De nada. –Contesté.
Quedaban dos días para la fiesta, y en el fondo no sabía si quería que llegara. Suponía volver a ver a Félix, al cual, no veía, desde que Raúl y yo nos besamos. Y además por si eso no fuera poco, Isabella vendría.
Como suele pasar, basta que no quieras que se acerque el día para que el tiempo pase volando. Y allí estaba yo, frente al espejo, decidiendo que debía ponerme. Estaba echa un flan. Quería sorprender a Raúl. Y eso era algo que ya había dejado de sorprenderme.
Al final me decanté por una falda como de encaje y un top negro básico. Taconazos de color negro y me recogí el pelo hacía un lado. No me maquille mucho, lo justo. Rímel, lápiz negro en los ojos y eyeliner en el parpado. Con los labios me arriesgué. Rojos.
Cuando ya llegó la hora, salí de mi habitación. El destino o vete tú a saber que, quiso que Raúl saliera de la suya también.
Mi alrededor en cierto modo desapareció; No podía dejar de mirarle. Iba todo de negro, salvo una corbata roja, muy parecida al tono de outfit. Estaba segura de que el Karma me estaba castigando por haber besado a mi hermanastro, por que hacerme sufrir de esta manera, con semejante hombre frente a mí, no era normal.
-Vaya, estas... preciosa – Dijo haciendo que me centrará en su voz, en vez de en su cuerpo.
-Tú también estás muy guapo – Contesté nerviosa.
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Sentimientos encontrados
Ficção AdolescenteTODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU COPIA, CAMBIO DE NOMBRES O CUALQUIER PLAGIO Primer libro de la historia sobre Lara y Raúl. Sentimientos Encontrados. Esta es la historia de Lara, una chica cuyo padre la abandonó cuando solo tenía 8 años...
