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Hola a todos! Aqui os traigo el desenlace de la boda !! Jijijijijijijijijijiji
Espero que os guste, es algo corto, pero no he podido estirarlo más, de todas maneras os voy a compensar, dentro de unos minutos subire el siguiente cap! Para agredercer las 9833 leidas que tengo ya!! :D
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Entramos en el chalet, estaba amueblado de manera muy juvenil, reconocí algunos muebles de Ikea, las paredes parecían a ver sido pintadas hace poco.
-Papa, ¿Cómo es que esta la casa amueblada?.- Pregunto Raúl.- Digo, estos no son nuestros muebles, ¿la has conseguido alquilar?.
-No hijo, Lucía y yo...- Dijo Daniel mirando a mi madre.- tras hablar los dos detenidamente, llegamos a la solución del problema.- Dijo mirándome, yo volví a sentir que mi embarazo lo consideraban un problema. Raúl me noto tensa y me abrazo.- No tu embarazo, si no la falta de sitio en casa, así que, como sin poder evitarlo os habéis hecho mayores, estáis casados y además vais a tener un bebe, hemos decidido, que os vengáis a vivir aquí.-
Mire a Raúl sorprendida, el también me miro, un sonrisa se dibujo en sus labios, mientras miles de lágrimas se agolpaban en nuestros ojos, me acaricio la mejilla, quitando de esta mis lágrimas.
-Decir algo por favor.- Dijo mi madre también emocionada. Nosotros no dijimos nada, corrimos a abrazarles, darles las gracias. En cierto modo me daba mucha pena, dejar de vivir con mi madre, apenas tenía diecinueve años, y estaba acostumbrada a vivir con ella, pero también representaba algo importante en mi vida, vivir sola con mi esposo, sin tener que pensar si hay alguien en casa, poder demostrarle mi amor, sin temer que nuestros hermanos nos vean.
-Gracias mami.- Dije abrazándola muy fuerte.- Te voy a echar tanto de menos.-
-No hija, no. Os espero todos los fines de semana en casa, para comer. En vuestra habitación ya tenéis la cama que tenías en tu habitación, ahora en tu habitación dormirá Sofía, y toda vuestra ropa, está en los armarios.
-¿Y cómo lo habéis hecho?.- Pregunte sorprendida.
-Con ayuda de vuestros tíos, que sin que vosotros os dierais cuenta se han ido pronto de la boda, para poder traer la ropa, y la cama que era lo que faltaba por traer.
-Impresionante....- Dije y todos reímos.
Una vez solos, Raúl me enseño la casa, era realmente bonita, en la planta de abajo había un baño, el salón, la cocina y una habitación. Y en la parte de arriba, había cuatro habitaciones y un baño. Pasamos a la que sería nuestra habitación.
-Guau que grande Raúl.- Dije contenta, era amplia
-Si... aun recuerdo cuando entraba por las mañanas corriendo para despertar a mis padres.- Dijo con un poco de tristeza.- No me puedo creer que la casa en la que crecí vaya a ser ahora misma casa que veré crecer a mis hijos.
-Yo tampoco me lo creo bebe...después de todo lo que hemos pasado..- Dije pasando mis brazos por su cuello.
-Nos merecemos ser felices princesa y a partir de ahora te juro que hare todo lo posible para que seas feliz el resto de tu vida junto a mi.- Dijo y después me beso.
Un beso apasionado que no tardo en hacer efecto en mi, provocando en mi cuerpo miles de corrientes eléctricas que hacían subir la temperatura de mi cuerpo. Comenzó a bajarme la cremallera lentamente, provocándome, sonrió traviesamente, sabiendo el efecto que eso tenía en mi. Una vez bajo la cremallera del vestido, con mucho cuidado deslizo este a mis pies, y se quedo observando mi precioso conjunto de ropa interior.
-Joder, que sexy estas.- Dijo con voz ronca, me cogió en brazos y me llevo hasta la cama, donde con excesiva lentitud desabrocho mi sostén, para un vez más devorar mis pechos, después bajo hasta mi vientre, donde deposito diminutos besos, que en esta ocasión erizaban mi piel y provocaban mas deseo en mi.
Le quite la chaqueta y desabroche lentamente los botones de su camisa y la deslice lentamente por sus brazos, acaricie su pecho, sus abdominales y volví a apoderarme de su boca.
El se quito los zapatos y el pantalón, quedándose en la misma situación que yo. Volví a capturar sus labios, nunca me cansaría de besarle, de saborear el sabor que emanaban sus labios.
Al fin nos quedamos sin ropa interior y me penetro con suavidad, lentamente, sus embestidas eran suaves, mientras acariciaba mi vientre. Pasamos la noche haciendo el amor, demostrándonos el cariño que nos teníamos.
Al día siguiente me desperté, tras unas cosquillas en mi espalda, abrí un ojo con pereza y ahí estaba mi sexy esposo, trayéndome el desayuno a la cama el primer día de casados.
-Mmm.. buenos días bebe.- Dije desperezándome y fijándome bien en él.
-Buenos días princesa. Te traigo el desayuno.- Dijo poniendo a mi lado la bandeja del desayuno; desayunamos los dos en silencio, él estaba en bóxers, dejando al descubierto su perfecto abdomen, el cual nunca me cansaría de mirar.
-¿Que miras tanto princesa?.- Dijo riéndose, clavando un dedo en mi costado, haciéndome cosquillas.-
-Auch.. cosquillas no.- Dije riendo.- Estaba mirándote a ti, nunca me cansare de mirarte, de observar tus abdominales.- Dije volviendo a fijarme en ellos.
-Y yo espero que nunca lo hagas.- Dijo bajando la bandeja al suelo.
-Mmm.. creo que vamos a hacer un poco de ejercicio, ahora que tenemos el estomago lleno y las energías renovadas.-
-¿Ejercicio?.- Dijo el extrañado.
-Sí, ejercicio.- Rodee mis piernas en su cintura, y lo atraje hacía a mí; El no opuso resistencia y volvió a hacerme el amor.
Varios días después, fuimos a comprar muebles para la casa, tan solo la cocina, nuestra habitación y el salón estaban amueblados, así que decidimos mirar posibles cunas, armarios, cómodas, estanterías. Al final del día me sentía cansada, habíamos quedado con Jaime y Estefanía en que vendrían a casa a cenar con nosotros; Jaime vivía a cinco minutos de nosotros.
Me senté en el sofá y recline mi cabeza hacia atrás, pensando en cuanto había cambiado mi vida desde que Raúl entro en casa, recordando nuestras peleas hasta que finalmente nos declaramos aquel día en el baño. Estaba absorta en mis pensamientos cuando note que alguien me daba un masaje en la espalda.
-¿Estas cansada princesa?.-Me pregunto Raúl.- Si quieres llamo a estos y les digo que vengan otro día.
-No bebe, ven, siéntate un ratito, aquí, conmigo.- Se sentó a mi lado y me acercó a él pasando su brazo por detrás de mis hombros.
Después de un rato descansando, llamaron a la puerta; Eran nuestros dos amigos, cenamos entre risas, mientras Raúl y Jaime nos contaban las travesuras que hacían de pequeños, en esta casa y en la de los padres de Jaime.
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Sentimientos encontrados
Roman pour AdolescentsTODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU COPIA, CAMBIO DE NOMBRES O CUALQUIER PLAGIO Primer libro de la historia sobre Lara y Raúl. Sentimientos Encontrados. Esta es la historia de Lara, una chica cuyo padre la abandonó cuando solo tenía 8 años...
