treinta y ocho

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Why?

—¿Le vas a decir que estás embarazada?

—N...No.

Mi voz sonó rota demasiado rota, habían pasado 2 horas desde que era oficial que estaba embarazada y desde eso no había parado de llorar y gritar, quería arrancarme todos los pelos de la cabeza pero Hwa no permitía que lo hiciera.

Me mantenía vigilada.

—Debes decírselo.—volví a negar.—Se lo diré yo.

—No lo hagas por favor.—dije llorando, me sentía culpable.—No quiero que se sienta presionado por el feto.

Sentía su vista encima de mí y sabía que me tenía lástima, ¿quién no la tendría?

—¿Qué pasó?

La miré un poco obvia pero sus señas querían decir que cómo pasó.

—Olvidé tomarla.—vi como se golpeaba en la frente.—No lo hice a propósito solo que el día después de nuestro último encuentro volví corriendo a casa por ciertos problemas que ocurrieron con mis padres.—la miré esperando que recordara.—Te conté que hasta hablaron de divorcio y olvidé tomarla, cuando quise hacerlo ya habían pasado 72 horas y era tarde.

Sequé la lágrima que había caído de mis ojos y sin quererlo, empecé a pensar en mis padres y su forma de tomar esta noticia.

—Abórtalo.

Mis oídos y ojos se paralizaron, no pude procesar concretamente lo que había dicho mi compañera.

—¿Q-qué?

—Aborta, simple.

Negué con la cabeza repetidas veces.

—No lo haré.—tendría que tomar riendas sola.—Yo me metí en estas, yo salgo.—dije mirando mi estómago aún plano.—El feto no tiene la culpa de que su madre sea una loca descuidada.

—Entonces, ¿qué le dirás a tus padres?

Ambas nos miramos y al mismo tiempo levantamos los hombros al no saber.

—No lo sé.—la tristeza en mi pecho se hacía presente, sentía que algo no saldría bien.—No sé cómo lo tomarán...

Mis sentidos se hicieron potentes, escuchaba los latidos de mi corazón en mi oreja. Habían llegado.

Miré a Hwa con los ojos llorosos del miedo y sus brazos fueron a parar en mi costado dándome un abrazo de fuerza y confianza, lo necesitaba.

—Ve.

Fue hasta ese momento en que vi que sus ojos estaban llorosos y que su voz estaba crackeada, fue hasta ese momento que en que supe que las cosas se habían puesto difíciles para mí y para la persona que estaba empezando a crecer en mí aunque por un error mío.

Sí, había sido un error mío por el que debía ser responsable y no intentar culpar ni permitir que se le echará la culpa al padre porque la culpable de no haberse tomado las pastillas fui yo, quien olvidó por completo que debía tomarse la pastilla del siguiente día fui yo y no él.

Why? │jaebumDonde viven las historias. Descúbrelo ahora