Capítulo 2 - Carpe Diem

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El habérselo planteado siquiera ya había sido caer bajo. Muy muy bajo. 

Y pese a todo hay estaban ambos, mirando con expresión indescifrable lo que parecía ser una ventana de ventilación en un segundo piso. De tamaño moderado para Loren, pero algo pequeña para Leo.

-¡Yo no puedo trepar hasta ahí! –se quejó la chica al final. –Tengo poca fuerza física y no estoy en forma. ¡Si yo trato de trepar hasta ahí arriba me abro la cabeza fijo! ¡Aquí el atleta ninja eres tú!

Entonces Leo resopló molesto sintiendo como todo el peso de la situación caía de nuevo sobre él.

-Está bien... y al margen de que empiezo a pensar en serio que los dos estamos un poco locos... veré que puedo hacer. Pero que sepas que esto te va a costar mucho más que un par de rondas de chupitos...

Y dicho esto Leo comenzó a tratar de trepar por aquella pared ayudado de todo saliente u objeto del que pudiera sujetarse. Su privilegiada altura facilitó en gran medida la escalada, y para cuando llegó a la ventana se encontró con la agradable sorpresa de que ésta se encontraba ligeramente abierta.

A su espalda y desde el suelo, Loren dejó escapar un pequeño gritito antes de que una voz cuestionase de repente.

-¿Busca algo señorita? La entrada principal se encuentra por el otro lado.

Leo se sobresaltó, empujando la ventana sin miramientos antes de lanzarse dentro de la habitación. No fuera a ser que a aquel guardia de seguridad le diese por mirar hacia arriba.

-¿Que ha sido eso? –exclamó entonces una voz masculina en tono frío desde el interior del supuesto cuarto de baño en el que acababa de colarse.

Una música amortiguada encubrió el poco ruido que Leo pudo hacer mientras se quedaba acuclillado tras un panel de madera, en donde por fortuna pare él, parecía haber encontrado un punto ciego del resto de la estancia.

-No te preocupes. –repuso entonces otra voz, más grabe y sugerente que la primera, acompañada de muchos y rápidos golpecitos rechinantes. -Será algún gilipollas borracho que ha aporreado la puerta porque quiere entrar a mear.

Los golpecitos cesaron y quien estaba hablando se detuvo un momento para hacer una profunda inhalación nasal.

-En cualquier caso –continuó tras varios sonidos nasales más. -te garantizo que aquí estamos solo nosotros dos. Lo he comprobado. Dos veces. Y he atrancado la puerta del baño por dentro. Así que... ¿porque no te relajas y te metes tú también una rayita? Las he traído especialmente para ti. Son de calidad. Te lo prometo. Y después podríamos divertimos un poco haciendo otro tipo de cosas... ¿Qué te parece?

Leo se puso nervioso. Al margen del obvio consumo de drogas que se estaba produciendo, ahora además acababa de sumársele la posibilidad de terminar siendo el voyeur involuntario de algún tipo de actividad sexual improvisada si el otro hombre del baño aceptaba la proposición y terminaban poniéndose a ello encima de la encimera de los lavabos.

"Genial Loren. La noche ya no puede ponerse mejor" Ironizó el joven de cabello moreno desde su escondite en el recodo del aseo.

-¡Vamos Aeva! –Insistió entonces la segunda voz ante la falta de interacción de la primera persona –Deja esa actitud tan digna tuya para el trabajo y desmelénate un poco ¿quieres? Cualquiera diría que no sabes divertirte.

-Es que no me estoy divirtiendo. –repuso por fin el aludido -Estoy aquí porque me insistieron mucho en que hoy pasase algo de tiempo en tu compañía, pero eso no implica que vaya a drogarme contigo. Aunque por supuesto tú puedes hacer lo que quieras. Me es indiferente.

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora