-Leo.... ¡Leo!.... ¡Despierta hombre!
El aludido entreabrió los ojos al sentirse zarandeado de un lado a otro. Y cuando por fin pudo enfocar la vista reparó en que era William quien le sacudía de un hombro.
-¡¿Se puede saber que haces dormido a la puerta de mi casa?! –clamó éste en tono exasperado en lo que trataba de ayudarlo para que se pusiese de pie. –Anda, entra. No sea que vayas a asustar a los vecinos pensando que se ha colado un yonkie en el portal... que mira que pintas traes... ¿Se puede saber que has estado haciendo?
Leo se dejó conducir por su amigo hasta el interior de su casa. Cansado y con la cabeza abotargada, ni siquiera se molestó en escuchar nada de lo que éste decía hasta que de pie en su cocina, el hombre de gafas exclamó:
-¡Espabila de una vez! Me estas preocupando. Parece que te ha pasado por encima un camión. ¡¿Qué ha pasado?!
El aludido miró entonces sus propias manos, llenas de pequeños rasguños. Después su ropa, sucia y desgarrada en varios sitios. Hasta el punto que le faltaba toda la manga derecha de la camisa, al parecer arrancada por las costuras. E incluso tenía varias manchas que si a uno le daba por pensar mal, podría haber considerado como de sangre seca.
-¿Encontraste al acosador de Des? –repuso de pronto William muy serio. El comentario consiguió arrancar a Leo de su aturdimiento llevándole a cuestionar de inmediato:
-¿Y tú como sabes eso? –y tras sólo un segundo el guía añadió irritado: -Ha sido Loren ¿verdad? Mira que nunca puede guardar ni un maldito secreto...
-No se lo tengas en cuenta. No lo hizo a propósito. En realidad fue un ligero desliz del que yo me aproveché. Al fin y al cabo soy tremendamente intuitivo.
William se frotó el mentón en una pose que dejaba claro que era un hombre orgulloso de sí mismo, antes de volver a mostrarse tal vez demasiado serio al preguntar:
-Así que ¡¿me vas a contar ahora que es lo que te ha pasado?!
Leo trató de hacer memoria. No obstante los recuerdos de la noche anterior empezaron a mostrarse vagos y confusos: Recordaba haber leído la carta. Y recordó como imaginarse a aquel loco tratando de ponerle las manos encima a Des le había hecho sentirse muy, pero que muy cabreado. Y después... después nada. No recordaba nada. Todo negro.
William no pudo evitar sentirse muy frustrado cuando frente a él su amigo se limitó a encogerse de hombros con una expresión que considero propia de un zoquete.
-Está bien –aceptó el hombre de gafas tratando de volver a un estado calmado. –Doy por hecho que se piensa mejor con el estómago lleno. Así que vamos a desayunar, a relajarnos, y ya si eso podemos hablar más tarde.
Entonces el dueño el hogar preparó un par de cafés muy cargados, a los que añadió una generosa nube de leche. Acompañando la bebida con dos rebanadas de pan caliente con huevo frito para él, mientras que a su amigo le sirvió el mismo tipo de tostadas pero combinadas con láminas de aguacate fresco.
Y ante la falta obvia de conversación Willian encendió el televisor LED que tenía en la cocina para acompañar el desayuno con las noticias de la mañana. Desde la pantalla la presentadora comenzó a recitar las novedades del día:
La bolsa abre hoy con...
-Oye Will... ¿de verdad que no te parece extraño que no recuerde que hice anoche?
-No soy la persona más adecuada a la que preguntarle eso. –confesó el aludido cuando Leo a mitad de su café se detuvo preocupado. –A diario hablo con tanta gente que se encuentra en "un momento atípico" de su vida, que mi concepto de extraño se ha desvirtuado demasiado.
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Apeiron [ AMOLAD ]
RomantikTras su última discusión Vida y Muerte realmente llegaron a pensar que tal vez nunca podrían volver a hablarse de nuevo. Pero las cosas nunca son tan simples y Vanidad tiene otros planes. Este fic continua la historia original desde el "presente"...
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