Capítulo 18 - Entradas de cartón dorado y taxis al anochecer

315 46 34
                                        


Tras la inesperada pregunta, Des miró las dos entradas doradas con expresión interrogante mientras Leo, bastante abochornado, se cuestionaba una y otra vez como había tenido el valor suficiente como para hacer aquella pregunta.

Al fin y al cabo, y dependiendo de las circunstancias, que un hombre invitase a otro hombre a bailar podía resultar un tanto raro.

Por ello fue un alivio cuando el modelo cuestionó un tanto intrigado:

-Pero... ¿son para esta noche?

-De hecho son para ahora mismo –repuso el guía notoriamente nervioso con una sonrisa tímida en la cara. –Entonces... ¿quieres ir?

Y como toda respuesta Des sacó su propio teléfono móvil para, tras marcar unos cuantos números a toda velocidad, exclamar sumamente ansioso al aparato a continuación:

-¿Hola? ¡Necesito un taxi! ¡Sí! ¡Ahora mismo!


************


Llovía a mares para cuando el taxi aparcó en la parte trasera del edificio, junto a la salida de incendios donde ambos esperaban. No obstante gracias a una carrera rápida apenas se mojaron, y tras una escueta indicación el vehículo se puso rápidamente en camino.

De pronto había cierta sensación de expectación en el aire. Y la noche parecía joven y prometedora de nuevo.

Des no pudo evitar sonreír emocionado, esbozando una mueca que a Leo le debió de parecer encantadora, puesto que volvió a centrarse en las vistas de su propia ventanilla golpeada por la incesante lluvia tan sólo para tratar de ocultar el rubor que había vuelto a asaltar sus mejillas.

Diez minutos más tarde el taxi les dejó a la puerta de una lujosa sala de baile estilo vintage, en donde ambos tuvieron que correr de nuevo para no mojarse mucho bajo la lluvia.

Y tras entregar los tickets y pasar por el guarda ropa, la música les golpeó de lleno cuando entraron en la sala principal.

A Leo le había preocupado un poco que iba a pasar si iba con Des a un sitio como aquel. Sin embargo una vez dentro, comprobó que no sólo sus atuendos no desentonaban en lo absoluto, sino que además todos los asistentes disfrutaban moviéndose con el tema Posin de Peggy Suave sin prestarles la más mínima atención.

Des se le quedó mirando expectante, como si de repente no supiese que hacer en medio de toda aquella gente que ya debía llevar bailando al menos una hora. Pero Leo demasiado avergonzado como para proponer nada, terminó exclamando por encima de la música:

-¡Voy a buscar una copa! ¡Vuelvo ahora!

El modelo cabeceó visiblemente desilusionado mientras el guía comenzaba a frotarse exasperado su sien de camino a la barra, cuya ubicación ya conocía gracias a visitas anteriores.

Ni él mismo entendía a que venía ahora todo aquel pudor, sintiéndose completamente abrumado mientras esperaba a que le sirviesen el cocktail de la casa, tan obvio en su desazón que hasta el barman le preguntó mientras le servía la copa:

-¿Cogiendo valor para hacer una proposición importante?

-¿Cómo? –cuestionó entonces Leo aún más abochornado por encima del volumen de la música. El barman con expresión entendida explicó:

-Tienes la misma cara que todos los tipos que traen aquí a su chica especial para declararse.

-¡NO! –clamó Leo completamente aterrado.

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora