Capítulo 27 - Contratiempos

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-¿Vas a salir hoy?

Cuestionó Leo, aunque más que una pregunta era un deseo encubierto.

-Bueno, había pensado que tal vez ... si tu necesitabas algo, o si estabas bien con quedarte un pequeño rato solo...

-Vete

-No lo sé. -replicó Des sincero mientras en su cara se abría paso una expresión preocupada.  

Al fin y al cabo era consciente del peso emocional que toda aquella situación estaba poniendo sobre el guía: Encerrado. Sin poder salir. Teniendo miedo de algo que ni siquiera podían ver o siquiera definir. Mientras afuera, día tras día, la gran mayoría de las personas continuaban con sus vidas como si nada malo estuviese pasando.  Trabajo, fiestas, copas, citas... todo sin la más mínima preocupación.

Aquello habría hecho dudar a cualquiera de si mismo. 

Sin embargo Des empezaba a especular que los propios medios de comunicación estaban forzando algún tipo de calma artificial. Censurando noticias por ejemplo. De que otra forma sino el incidente que presenció en Ámsterdam podía haber quedado reducido a sólo una pequeña reseña de periódico.

Incluso cinco días atrás, él mismo había visto a dos hombres vestidos con uniformes blancos metiendo a la fuerza en un furgón, a una mujer completamente fuera de sí. 

Ésta pedía a gritos que por favor alguien la protegiese de "esas bestias negras". Pero lejos de hacerla caso, se habían limitado obligarla a entrar en un automóvil que pertenecía al Hospital de la Pitié-Salpêtrière. 

Sobra decir que aquel suceso tampoco salió reflejado en la prensa. Por lo que al final el lamentable episodio tan sólo sirvió para recalcar que, a vistas de los demás, ambos estaban a tan sólo una llamada de distancia de terminar como la desconocida del furgón.

Y teniendo en cuenta que Leo mañana tras mañana, se comportaba cada vez más extraño, Des no se sentía demasiado seguro ante la idea de dejarle solo durante mucho tiempo.

-Esto de la inmobiliaria me esta tomando más tiempo de lo que pensaba. -confesó visiblemente incómodo al final. Tratando no obstante de mantener en lo posible su actitud de "todo va bien" frente al otro hombre. -Pero tú-

-Sal. Estaré bien. -insistió por su parte Leo mostrándose firme y seguro.

Des dudó de nuevo. Por lo que el guía esbozando una sonrisa suave, hizo algo similar a un propinarle pellizco en la nariz. Provocando con aquel gesto que el modelo frunciese el ceño molesto.

-Esta bien. -aceptó al final éste, sabiendo de alguna manera que el otro hombre le estaba molestando para animarle a que se fuera de una vez. -Visitaré tan sólo un par de inmobiliarias y compraré algo para comer. ¿Algún capricho?

Y Leo ignorando aquella sencilla forma de tratar de agradarle, tan sólo pudo pensar en el restaurante más alejado que conocía. Uno que quedaba casi en la otra punta de París.


************


Una vez Des se hubo marchado, Leo rompió su fingida calma para comenzar a cambiarse a toda velocidad. Colocándose unos vaqueros desgastados, la primera camiseta que encontró y una prenda de abrigo ligera. Tomando la calle tras un último vistazo a su estrafalaria pulsera. Tratando de ignorar el miedo que le provocaba enfrentarse una vez más, a la ruleta rusa de desgracias que la fortuna podía tener reservada para él aquel día.

Y su viaje fue todo lo rápido que su extrema prudencia le permitió, bajo la simple premisa de regresar antes de que Des volviese, para que éste nunca reparase en su ausencia. 

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora