Capítulo 34 - Respuestas

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Tras correr con todas sus fuerzas durante más de diez manzanas Leo terminó dejando atrás a las grotescas criaturas. O al menos eso creyó. Como si ellos mismos, en realidad, no hubieran tenido mucho interés en alcanzarlos de forma imperiosa tampoco.

Y cuando encontraron un lugar cubierto aparentemente seguro en el que esconderse –un antiguo almacén-, el guía turístico se inclinó con su preciada mercancía aún en brazos para permitir que ésta se recargase en el suelo, reparando en que parecía temblar y reírse entre dientes a la vez. En una mezcla un tanto extraña y desconcertante.

-¿Des? ¿Estás bien? –le cuestionó entonces en tono preocupado.

El aludido le encaró entonces, con una expresión dispar y desencajada, propia de alguien que acaba de tener la revelación de su vida y ésta no ha sido para nada lo que esperaba.

-¡No era ningún "perro negro"! ¡¿No te das cuenta?! ¡ERAN SIMPLEMENTE BLIGHT! ¡Blight descontrolados que han estado haciendo lo que han querido con los humanos desde que Vanidad nos hizo "esto"! ¡ME SIENTO TAN ESTÚPIDO AHORA!

-Y todo esto ha pasado por mi propio descuido... Porque resté importancia a la inusual actividad de los Bligth. Incluso cuando parecía que era yo su principal objetivo desde el principio. O cuando descubrimos por primera vez como algunos de ellos eran capaces de portar esferas con la esencia de Nim implantada en su cuerpo. Lo hablamos entre todos sí. ¡Pero nunca lo consideramos una atentica prioridad! Y si tan sólo me lo hubiera tomado un poco más en serio tal vez... ¡Tal vez Vanidad nunca habría sido capaz de poner sus zarpas sobre ellas para poder usarlas en su favor sin que le explotasen en la cara! 

-Si tan sólo no hubiera estado tan distraído con...¡¡Contigo maldita sea!! Estaba tan feliz pensando en que por fin, después de tanto tiempo, una reconciliación sí era algo sería posible... ¡¡Que también me deje llevar por vuestro "Tómalo como un incidente aislado"!! -continuó recriminándose el hombre de ojos color ámbar retorciéndose mientras se cubría el rostro para ocultar lo que ya no se sabía si eran carcajadas o simple llanto:

-¡Y ahora ¿Qué?! ¡¿Sigues pensando que mi trabajo no me define?! Oh, Lord. Esto tiene que ser una maldita broma...

-Lo siento Des, de verdad que no sé de qué hablas. Pero que no creo que este sea el mejor momento para-

-¡Exactamente por eso! ¡Porque TU nunca sabes de que hablo! ¡La ironía de esto es tan grande que podría aplastarnos a los dos! ¡Esto es una maldita desgracia! ¡¿Y ahora qué?! ¡¿Qué somos?! ¡Incluso si conseguimos escapar de esa loca de Vanidad ¿Qué va a pasarnos después?! ¡¿Cómo volveremos a Ithis?! ¡¿Qué va a ser de nosotros?! ¡Además tú no haces más que olvidarte de mí! ¡Y yo no hago más que volver a enamorarme de ti, una y otra vez! –exclamó Muerte frustrado, dolido y al borde de las lágrimas. Más al ver la expresión desolada de Leo frente a él tuvo que morderse el labio para concluir:

-¡Lo sé! ¡Sé que no estoy siendo justo! No es tu culpa. ¡Nunca ha sido tu culpa! Es solo que... te he amado tanto... te he que amado tanto todas y cada una de las veces... y ahora estoy tan confundido que...

-Des, no sé qué te ha pasado. Pero mis sentimientos por ti son muy reales. –repuso entonces Leo indudablemente confuso, pero ante todo preocupado, inclinándose sobre él para acariciar su rostro con ternura. –y te juro que eso nunca va a cambiar...

-Claro –repuso el aludido con tono amargado lleno de desencanto. –Hasta que vuelvas a recordarlo todo como yo y entonces me odies de nuevo. Y nuestras mutuas heridas sean tan profundas de nuevo que no nos permitan estar uno junto al otro sin reprocharnos cosas que de todas formas ya no pueden ser cambiadas... ja...

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora