Capítulo 38 - Agridulce (Parte 2)

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-Siempre puedes negarte. Pero en ese caso no podré hacerme cargo de nadie nunca más. La decisión es toda tuya.


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Agónicos gritos rasgaron la artificial calma del Reino sobre la Tierra en aquel lento atardecer.

Los aterrados dioses de Ithis se encerraron en sus monumentales viviendas. Mientras aquellos que ya lo estaban, tapiaron aún más las entradas de sus hogares. Cualquier mueble a mano se consideró bueno para tal fin.

Angustia en cambio, escondido desde el principio debajo de su cama, continuó fantaseando con la seductora idea de mudarse a alguna estrella lejana. De clima preferiblemente desértico. Él sólo. Donde su mayor distracción fuese mirar piedras. Y su mayor preocupación que estas pudiesen llegar a erosionarse demasiado deprisa.

Así el dios continuó enumerando las virtudes de su ficticio futuro nuevo hogar. Pues cualquier excusa era buena con tal de opacar los alaridos del exterior.


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-Vaya, "hoy" se cumple el medio año ¿no? -se cuestionó Loren pronto. Cuando al pasar las doce de la noche el calendario de su portátil cambio de forma automática. Y aquello provocó que enarcase una ceja. 

Un gesto que se estaba convirtiendo en costumbre cada vez que recordaba como había terminado en aquel barco pesquero en mitad del océano Índico. En teoría por su propia seguridad. Con tan solo dos maletas de sus viejas pertenencias, su portátil, y una mujer de pocas palabras que no la había dejado ni a sol ni a sombra en todo ese tiempo.

Pero Loren ya se sentía muy cansada de todo aquello.

Porque si bien era cierto que la prensa parisina había enloquecido durante un tiempo por culpa de los extraños sucesos acontecidos meses atrás. En la práctica, de lo único que se seguía hablando con relativa frecuencia, era del escandalo que había supuesto descubrir que el anónimo joven que había sido ingresado aquel fatídico día en el hospital de la Pitié-Salpêtrière, terminó siendo identificado como el prestigioso modelo Des Aeva.

-... y dado que su estado no ha cambiado desde que ingresó, no se le espera de vuelta en las pasarelas en un futuro cercano. Puede que nunca más en realidad."

Tras terminar de re leer la última noticia disponible sobre él, una reseña publicada hacía más de un mes, Loren bufó frente a aquel blog de moda. 

-Espero que al menos Leo y William estén bien. Donde quiera que estén ahora mismo...

-¿Está triste mi Señora? Si le ayuda a animarse, le informo de que su Majestad Vida esta aquí. La espera en cubierta. -anunció la mujer que siempre la acompañaba a la par que colocaba una taza humeante a su lado, sobre la pequeña mesa de su camarote.

-Te lo he dicho cientos de veces. Deja de llamarme así. -se quejó la aludida mirándola con disgusto. Ofendida una vez más ante aquel "Señora" pese emocionarse un poco ante la bebida caliente que no tardó en probar. -¡No me gusta que- ¡Oh! ¡¿Infusión de rosas?! ¡No sabía que había algo así en éste barco!

-Y no hay. Acabo de prepararla yo misma con pétalos frescos tomados de un invernadero en Long Crendon, Buckinghamshire, Inglaterra. Ahora mismo son los mejores.

-¡Oh! Rosas frescas de Lont Chendron. Claro, claro ¿Cómo pude dudarlo?... -frivolizó Loren sin dar un mínimo de credibilidad a sus palabras mientras sus ojos seguían perdidos en distintas paginas de chismes y cotilleos en su pc. Murmurando de forma distraída a continuación:

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora