Capítulo 45 - Epílogo - Aniversario - (Parte 3) - Final

95 18 43
                                        


Amor corría por su jardín alterada. Evaluando hasta el último detalle de las flores, las mesas, la comida e incluso quería controlar la música.

Por lo que Musa tras hacer unos pequeños ajustes a su orquesta, le comentó con expresión sumamente paciente:

-Por favor relájate. Esta es sin lugar a dudas, mi mejor composición hasta la fecha. Todo va a salir bien.

La diosa en vez de hacer lo solicitado empezó a hiperventilarse. Fortuna, parada con una copa de champán muy cerca del templete en donde estaba Musa y todo su elenco, no pudo evitar reírse entre dientes.

-Querida, por el amor del Lord. ¿Eres el oficiante o la novia? Llevas preparando este evento meses. Deja que tus Cupidos se ocupen ahora de los pequeños detalles y ocupa tu puesto en el altar. Seguro que Muerte también está histérico y no creo que salga hasta que te vea bajo el arco.

Tras este reproche, Amor con toda la dignidad que le quedaba se estiró su precioso vestido de fiesta blanco con una multitud de perlas iridiscentes, y se encaminó de nuevo hasta su lugar como oficiante del evento.

Al lado del arco se encontraba desde hacía ya un rato Vida. Removiéndose incomodó mientras no dejaba de tirar de su brillante chaqueta de frac de color negro, como si esta le estuviera constriñendo por todos los lugares posibles. Frente a él, Locura en un muy mal fingido tono de melancolía exclamó:

-Mírale cariño, nuestro hijo ya es todo un hombre. Estoy tan orgulloso de él.

Sabiduría a su lado gruñó antes de darle un codazo en las costillas, tras lo cual se volvió hacia su amigo irritado:

-¡Vida ¿quieres calmarte?! ¡Me estas poniendo nervioso incluso a mí!

-¡Odio la ropa formal! ¡Me tira y me pica todo!

Ante esto, Sabiduría lanzó una clara mirada acusatoria a Locura, quien poniéndose a la defensiva rápidamente refutó:

-¡No he sido yo! ¡Lo de decir que iba a ponerle polvos pica pica en el traje sabes que sólo fue una broma! ¡No soy tan bastardo como para de verdad hacerle eso el día de su boda!

-¡AGGG! ¡Esto es insufrible! –exclamó Vida tratado de conseguir más holgura dentro del cuello de su camisa. Entonces llegó Amor, y agarrándole del brazo lo remolcó hasta su supuesto lugar bajo el arco.

-Por el amor de todo lo sagrado Vida ¡Deja de rascarte como un mono! ¡Me vas a estropear la boda!

-¡Oye! ¡Qué ésta también es mi boda! –se quejó el aludido visiblemente ofendido pero dejando de tratar de hacer espacio interno dentro de aquel elegante traje de gala.

-¡Nada de eso! ¡Esta es la boda de Muerte! -repuso entonces la mujer tratando de adecentarle lo máximo posible mientras estiraba su frac y equilibraba la magnolia blanca con la que había decorado su pecho. -¡Tú solo eres el accesorio! ¡Así que quédate calladito. En tu sitio. Y limítate a hacer bonito ¿quieres?!

De buena gana Vida habría replicado con varias palabras malsonantes a eso. Pero quiso la casualidad que en ese preciso instante Musa diese unos golpecitos con su batuta en su trípode. Iniciando con tal gesto una suave y sumamente armoniosa música que bañó al selecto grupo de invitados. Quienes de forma unánime se volvieron todos hacia un punto en concreto cerca de la residencia de la diosa que había organizado el evento.

Y allí estaba Muerte, con el traje más elegante que jamás nadie pudo imaginar. En colores blanco y plata. Visiblemente nervioso y ruborizado hasta las orejas.

Desde el arco nupcial junto a Amor, y pese a estar visiblemente impresionado como el resto, Vida por un momento tuvo la desagradable sensación que tras todo aquel circo montado el otro dios iba a sucumbir a la presión e iba a abandonar la boda a la carrera.

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora