Capítulo 32 - Reales (Parte 1)

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-¡SON REALES LOREN! ¡Vaya que si lo son! ¡Y eso no es todo! ¡Ha sido una completa locura!

De vuelta a casa de la chica, tras depositar entre los dos a Leo aún inconsciente en el sofá, Des comenzó a caminar por su sala de estar como si fuera incapaz de mantenerse quieto. 

Exaltado, tembloroso y hasta con pequeños espasmos, el modelo pareció estar sufriendo alguna clase de crisis. Por lo que Loren pese a su preocupación, esperó un par de segundos antes de preguntar inesperadamente directa:

-¿Y el accidente? ¿Tuvisteis algo que ver? Un autobús había arrollado a un hombre. Pero oí que estaba extrañamente... roto.

-Si. No. Veras, era- era mi ex fotógrafo Denis... -contestó Des mientras se frotaba las manos una y otra vez, como si esperase ver algo en ellas que no terminaba de encontrar. –Pero seguramente ya estaba muerto incluso antes de que le arrollase el autobús. Vi lo que esas cosas le hicieron a un pobre hombre en un hotel en mi último viaje a Ámsterdam... él no tenía ninguna posibilidad...

-Vaya Des, lo siento mucho por tu amigo –murmuró entonces  la chica, estremecida y bastante espantada, al sentir de pronto aquel accidente como algo mucho más cercano y terrorífico que antes de preguntar. 

-No lo sientas. –repuso Des escueto. –No me alegro de lo que le ha pasado pero tampoco voy a llorarle. No era una buena persona.

Mas apenas hubo dicho esto el timbre de la puerta sonó. 

Ambos giraron la cabeza hacia la entrada. Tensándose. Hasta que Des incrédulo de que ya les hubieran encontrado, pues no llevaban ni diez minutos en la casa, musito casi entre dientes:

-¿La policía? ¿Tan rápido? 

Loren no contestó, pero se aproximó hasta la puerta casi de puntillas, para echar un vistazo rápido por la mirilla. Después exclamó con gran alivio:

-¡Es Will!

Tras esto abrió la puerta, permitiendo el paso de un hombre elegantemente trajeado, algo más bajo que Leo, de corto cabello rubio peinado hacia arriba gracias a un exceso de gel, y unas vistosas gafas que le daban cierto aspecto de erudito. 

-¡Vale! ¡Ya estoy aquí! ¡Lo he dejado absolutamente todo! ¡Tal y como me pediste! -exclamó dicho hombre, visiblemente alterado, dirigiéndose a Loren en lo que encaminaba sus pasos hacia el interior del hogar: -¡Así que explícame ahora mismo que querías decir con que "Todo ha explotado", o con eso de que los "perros negros" sí son reales! 

Des observó brevemente al recién llegado, suspicaz. Hasta que comprendió que estaba allí porque Loren le había llamado para que se les uniese. Volviendo a inclinarse sobre Leo a continuación, para acariciarle las mejillas y la frente, antes de murmurar en tono angustiado:

-No se despierta... Empiezo a estar realmente muy, pero que muy preocupado... 

En ese momento William se detuvo a los pies del otro sofá de la sala, el individual, conteniendo su primer impulso de someter a un interrogatorio de primer grado al hombre que tenía frente a él. Quien por otro lado tampoco pareció estar emocionalmente en su mejor momento, al exclamar una vez en tono acongojado: 

-Teníais que haberlo visto... Sus ojos estaban completamente negros... Y pudo destrozar a todas esas criaturas con sus propios puños... No- No puedo explicarlo mejor. Pero fue como si de pronto sus brazos se hubieran vuelto de metal... como si todo él fuese un arma en realidad... 

-Después empezó a llamarme "Muerte"... y a disculparse como un loco, diciendo muchas cosas sin sentido sobre la vanidad, el amor y la sabiduría... -Y Des se contuvo un instante, visiblemente afectado, pasando a mirar sus propias manos nuevamente. Volteándolas una y otra vez frente a sus ojos antes de confesar:

Apeiron [ AMOLAD ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora