Dos jóvenes vikingos están enamorados, su destino es estar juntos. Pero un matrimonio indeseado se interpone entre su vida juntos y pone en peligro su relación. Esto pondrá a prueba su amor y lo que darían el uno por el otro. Ambos lucharán por pode...
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POV HIPO
No. Para nada era una amiga mía.
− ¿Camicazi? –me sorprendí al verla. No me sacaba más de unos pocos meses− ¿Qué haces aquí? –pregunté algo asustado. No tengo muy buenos recuerdos de ella.
−No me ves desde hace cinco años... ¿y así me recibes? –dijo fingiendo estar indignada.
−Verás Camicazi... no es que me lo haya pasado muy bien contigo.
−Wow. –me examinó de arriba abajo− Los años sólo te han mejorado. –me miró a los ojos y me sonrió de oreja a oreja− Perfecto.
− ¿Qué? –pregunté confuso y a la vez asustado. Sé de lo que es capaz esta chica. Y no me gusta la idea de que estemos en el bosque solos sin nadie que pueda oírme gritar...
−Te echaba de menos. –dijo con algo de sarcasmo mientras se acercaba muy peligrosamente a mí. Hipo, por todos los dioses, sal de aquí ahora mismo.
−C-camicazi... −dije nervioso− No hagas nada de lo que te puedas arrepentir... −seguía acercándose− Por favor...–dije alejándome, pero me cogió de los brazos y me atrajo hacia su cara.
−De esto no me voy a arrepentir. –me susurró sonriente en el oído.
*ahora*
POV ASTRID
Liam se dio cuenta de que estaba mirando a Hipo con tristeza y algo confundida y se puso delante.
− ¿Qué pasa? –preguntó apenado.
−No nada... Es que, me parece un poco extraño. –dije confusa.
−Astrid. Es normal que esté así. Le conozco desde que era así. –dijo bajando la palma de la mano.
−Ya... pero... N-no sé. Antes estaba incluso más animado que ahora. –dije haciendo un movimiento rápido con la mano. Liam le observó también.
−A lo mejor está pensando en otra cosa o... −me dirigí rápidamente hacia él antes de que se fuera. Oí que mi hermano me pedía que le dejase en paz y que volviera con él, pero no le hice caso. Me dirigí decidida hacia ese Hipo tan extrañamente depresivo. No creo que sea esto el motivo por el que está así... aparte.
−Hipo. –le llamé segura de mí misma al llegar con él. Estaba de espaldas. –Date la vuelta y vamos a hablar.
−Vete... Astrid... −dijo muy bajito con un tono de voz que nunca escuché venir de Hipo. Hasta me sorprendí al escucharlo.
− ¿Qué te pasa? –pregunté más preocupada que antes cogiéndole de un brazo y tirando para que se diera la vuelta, pero hizo fuerza y se soltó.