Dos jóvenes vikingos están enamorados, su destino es estar juntos. Pero un matrimonio indeseado se interpone entre su vida juntos y pone en peligro su relación. Esto pondrá a prueba su amor y lo que darían el uno por el otro. Ambos lucharán por pode...
Sonreí ampliamente y me subí en Desdentao. Iba a despegar, cuando un mar de inseguridades me arrasó la mente. Me quedé ahí, inmóvil.
− ¿Qué pasa, chico? –preguntó suave. Ni yo lo sabía.
−N-no lo sé... −suspiré nervioso y cerré los ojos. Después de unos segundos los abrí y me bajé de Desdentao.
− ¿No vas a ir?
−No... −bufé− Sólo... Tengo miedo. –dije pesadamente. Bocón se sorprendió un poco al escucharlo y se acercó a mí.
− ¿Por qué?
−Temo que ya no... −suspiré y negué con la cabeza− No importa. Mejor me quedaré en casa, no quiero molestarla.
− ¿Molestarla? –parece que eso le había molestado. –Creo que no hay persona en este mundo que Astrid desee ver más que a ti.
−Ha pasado mucho tiempo, Bocón. –dije triste.
− ¿Y qué? –preguntó en tono obvio.
− ¿Sabes qué, Bocón? Olvídalo. –dije fríamente mientras me daba media vuelta para irme. Quería parar aquí la conversación. No me estaba gustando nada.
−Hipo, −me puso una mano en el hombro e hizo que me detuviera− si no lo intentas, nunca lo sabrás. –yo seguía de espaldas, pero me sorprendí y él lo notó− Sé que tienes miedo de que ella no te siga queriendo. –me di la vuelta, pero no lo miré. No me atrevía. –Y, ¿sabes qué? Creo que nunca había visto una conexión con tanta fuerza entre dos personas. –seguí cabizbajo y me puso las dos manos en los hombros− Hipo, ella te necesita a ti. Por favor.
Levanté la cabeza para mirarlo y le sonreí lentamente de agradecimiento. Asentí y ahora él me sonrió.
Caminé hasta Desdentao, me subí en su lomo y le di a Bocón una última sonrisa antes de despegar.
POV ASTRID
Liam se fue al palacio. Le dije que le escribiera una carta o algo a Hailey. Que fuera pensando en algo. Así que se ha ido a su habitación.
Yo estoy aquí, en el bosque, donde quedamos ayer Hipo y yo. Esperando. Sentada en una roca.
Tormenta estaba tumbada a mi lado haciéndome compañía.
Llevo aquí alrededor de una hora y todavía no ha venido nadie. ¿Y si me voy a casa? No, no me voy a ningún sitio. Voy a esperar a Hipo de momento.
[...]
Media hora después escuché unos ruidos cerca de mí. Eran como pasos. Sonaba el crujido de las ramitas en el suelo. Pero... los pasos no eran iguales... Uno de los sonidos era metálico... Espera...
− ¡Hipo! –exclamé sin querer. Se me olvidó que no podía hacer ruido. Y él apareció de detrás de los árboles.
− ¿Podrías gritar mi nombre más alto? –preguntó divertido. Corrí a abrazarlo. Había pasado un día, pero lo echaba tanto de menos. Después de tanto tiempo separados, volver a vernos con las condiciones que tenemos es un milagro. Vernos de nuevo después del primer reencuentro es todavía más emocionante.
−Te he echado de menos. –dije sinceramente. Luego me sonrojé un poco al darme cuenta de lo que había dicho. Pero me salió del alma.
−Y yo a ti. –me abrazó más fuerte. Se separó y me miró tiernamente.
Astrid, para. Contrólate.
Su sonrisa se desvaneció lentamente al fijarse más en mi mejilla.
−Tiene una marca roja. –se acercó aún más a mi cara para fijarse más− Como de... una mano. –volvió a su posición y me miró confundido y asustado.
−Sí, no me entiendo muy bien a veces con mi hermano. Ya sabes. –reí nerviosa y él de alivio. Luego me miró más serio y me puso una mano en el hombro.
−Astrid, si alguien se atreve a hacerte daño, cosa que dudo mucho. –Ambos reímos.
− ¿Por qué? –pregunté divertida.
−Porque si tuviera que enfrentarme a alguien, la última persona que se me ocurriría enfrentar serías tú, Astrid. Me gustaría salir de esa entero.
Volvimos a reír. −Pero... en serio. Si a alguien se le ocurre hacerte daño, dímelo. –me puso las dos manos en los brazos y me sonrió.
− ¿Tú? ¿Pegando a alguien? –pregunté divertida− Mira que me extraña. –reí.
−Por ti, claro. –dijo recuperándose de una corta risa. Abrió mucho los ojos al decirlo y vi que estaba colorado. Mi cabeza estaba ahora inundada por la ternura. Casi se me escapa un suspiro. Pero no un suspiro cualquiera, no. Esos suspiros que te salen cuando estás... cuando te sientes atraída por una persona. Lo retuve como pude, pero no pude evitar sonreír.
POV HIPO
Nos quedamos unos segundos callados, sin mirarnos. Sin poder mirarnos. No me atrevía a mirarla con los colores que tenía mi cara.
Estaba... nerviosa. Y sonriendo. ¿Le ha gustado que dijera eso? ¿O le ha molestado? Ha subido la mirada, así que yo también. Me está mirando. Tiene los ojos algo entrecerrados, me está mirando con una cara algo... ¿especial? No lo sé, pero en sus ojos hay algo... algo que pocas veces he visto... ¿deseo? No, no puede ser eso.
Oh, oh. Se acerca a mí. Sigue con esa cara. ¿Me alejo? ¿Me quedo donde estoy? Sea lo que sea correcto, no pude decidir. Mi cuerpo se quedó quieto. No me permitía moverme. Por Thor, Astrid está muy cerca de mí.
Su cuerpo estaba a centímetros del mío, pero seguía acercando su cara. Vi cómo extendía su sonrisa mientras se acercaba a mí.
No, no iba a susurrarme nada al oído. Iba directa hacia el centro de mi cara. Demasiado hacia el centro, no iba hacia mis mejillas, que por cierto, estaban más rojas que nunca... Espera... ¿Va a besarme? Por Thor, Hipo. Es obvio... lo es, ¿no?
Dioses, ¿qué hago?
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7u7
Me ha gustado escribir este capítulo. ¿Qué pasará? ¿Se besarán? ¿Algo les interrumpirá? Yo sólo os hago tener preguntas hasta el siguiente cap de mañana ;] XD