Dos jóvenes vikingos están enamorados, su destino es estar juntos. Pero un matrimonio indeseado se interpone entre su vida juntos y pone en peligro su relación. Esto pondrá a prueba su amor y lo que darían el uno por el otro. Ambos lucharán por pode...
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POVASTRID
Después de un largo vuelo, aterrizamos en una isla bastante grande y... bastante pintoresca. Todo estaba muy bien decorado, se notaba mucho que tenían dinero.
−Hija, bienvenida a Ahozaven. –dijo mi madre sonriente.
−Pronto tú serás la que gobierne todo esto. –siguió mi padre.
− ¿No es genial? –preguntó mi madre entusiasmada.
−Sí... claro. –sonreí forzado.
− ¡Hola, familia! –nos recibió el padre de mi tío... Héctor, creo que se llama.
− ¡Tío! –se alegró mi padre.
− ¿Cómo están mis sobrinos favoritos? –se abrazaron y luego Héctor se percató da mi hermano y de mí. − ¡Cuánto habéis crecido! –exclamó. Menudo rollo...
Después de habernos saludado nos dejó con mi tío Flinn, al que sí que recibí gustosamente y nos guio hasta un castillo... wow. Fue guiando a cada uno a su habitación hasta que sólo quedé yo.
−Mi querida Astrid. Qué alegría tenerte aquí con nosotros. –sonreí forzado de nuevo. Quiero mucho a mi tío, pero ahora no estoy de humor. Me observó de arriba abajo− No creo que sientas la misma felicidad de estar aquí, ¿cierto? –asentí dudosa− Lo sé. Y lo entiendo. Yo tampoco estaba de acuerdo con este trato, pero yo sólo soy tu tío. No pude hacer nada. –dijo apenado− Lo siento, Astrid.
−No pasa nada, en serio. Sólo es... −hice una pausa pensando en continuar− No importa. –mi tío soltó una suave risita. Le miré confundida.
−Ese pequeñajo. –dijo con una sonrisa melancólica− Sabía que lo conseguiría. − ¿Está hablando de quien creo que está hablando? –Bueno, te enseñaré tu habitación. –asentí y me guio hasta una habitación bastante grande y bonita. Tenía una cama perfecta para que durmiéramos allí todos mis amigos y yo y unos ventanales que daban al mar. –Bueno, aquí te dejo. Ve instalándote. En un rato te avisaremos para ir a comer.
−De acuerdo. –sonreí apenada. Se quedó un rato observándome.
−Los intentaré convencer para que te permitan verle. –dijo risueño. ¿A caso sabe leer mentes? –Y no, no sé leer mentes. –vale ya me estoy asustando− De pequeños os veía muy juntos, sólo eso. –me sonrió de oreja a oreja. No pude evitar sonrojarme. –Hasta luego. –dijo para luego soltar una risita.
−Ha-hasta luego.
Acabo de llegar y ya me están hablando de Hipo. Genial.
POV HEATHER
Esto pinta mal. Hipo no aparece por ningún lado. Y no creo que tenga muy buenas intenciones. Seguimos buscando por el bosque.
Se hizo de noche y no lo encontramos. Así que cada uno se fue a su casa, con la esperanza de que volviera sano y salvo.