Dos jóvenes vikingos están enamorados, su destino es estar juntos. Pero un matrimonio indeseado se interpone entre su vida juntos y pone en peligro su relación. Esto pondrá a prueba su amor y lo que darían el uno por el otro. Ambos lucharán por pode...
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POV NARRADOR
Al día siguiente todos quedaron en la academia. Hipo no estaba muy contento y se le notaba. Se habían agrupado formando un círculo. Todos los amigos estaban allí, excepto Astrid.
−Wow, Hipo. ¿Estás bien? –preguntó Patapez preocupado, lo que sacó a Hipo de sus pensamientos.
Meneó la cabeza rápidamente.
−Eeh, s-sí. Estoy bien. –contestó apenado.
Todos se dieron cuenta de que algo andaba mal y le prestaron atención.
−Bueno, ¿y al final qué con Astrid, amigo? –preguntó Patán esbozando una sonrisa traviesa.
Hipo suspiró y Patán recibió una colleja por parte de Heather.
− ¡Patán, si tú ya lo sabes! ¿Para qué se lo recuerdas? –le regañó Brusca, a lo que también recibió una colleja por parte de Heather.
Hipo se sorprendió y los miró a todos. Miraron para otra dirección nerviosos.
− ¿Habéis estado espiando? –preguntó Hipo molesto.
−No... Bueno sí, ¿vale? –contestó Chusco.
−Queríamos saber cómo estabas. –dijo Heather con tono de preocupación− Nos dijo que se iba a casar con alguien y...
−Ya sé lo que dijo. –interrumpió Hipo molesto.
−Ese es el caso, que tú lo sabías. –siguió Patapez.
Hipo se quedó confuso durante unos segundos.
− ¿Y? –soltó secamente.
−Nos imaginamos que te debió de doler. –contestó Brusca.
− ¿Qué? ¿Por qué? –preguntó nervioso rascándose la cabeza.
Todos le miraron con una ceja arqueada. Hipo bufó y se cruzó de brazos. Le habían descubierto.
−Hipo, somos tus amigos. –dijo Patapez.
−Te ayudaremos en lo que sea. –continuó Heather acercándose a él y poniéndole una mano en el hombro.
Los demás asintieron e Hipo les dio una sonrisa de agradecimiento.
Luego, apareció una chica de estatura media, de ojos azules, con el pelo suelo y marrón.
Se acercó al círculo de amigos.
−Hola. –saludó alegre.
Todos la saludaron excepto Hipo.
−Hola Hipo. –saludó de forma exigente.
−Hola, Ashley. –saludó finalmente con cansancio.
− ¿Qué te pasa? –preguntó extrañada. –No te suelo ver así.