~CAP 48~EL JUICIO

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POV ASTRID

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POV ASTRID

Es por la mañana y hoy es el día del juicio. Se supone que ya han avisado a Estoico y a los chicos, que vendrán ahora. Tal cual abrí los ojos al despertarme, mi cerebro hizo que me entraran ganas de llorar.

No he podido dormir casi nada y el poco tiempo que he dormido he dormido mal. Estuve pensando en algo que me hiciera sentir menos culpable... Algo que hiciera más ameno este sentimiento de culpa. Pero no encontré nada. No hay excusas, Astrid. Esta vez has sido tú y solo tú. Tú le has condenado, tú echaste su vida a perder. Y ahora él tendrá que pagar las consecuencias.

Llamaron a la puerta con ese distintivo ritmo. Abrió la puerta, pero no entró.

―Están esperando fuera. ―avisó mi tío.

Asentí y me levanté. Caminé hacia la puerta y, junto con mi tío, nos dirigimos hacia la salida.

Suspiró.

―Tendrías que haber visto la cara del pobre Estoico. ―dijo apenado mientras suspiraba.

―Si Hipo se marchó de Mema, será porque allí no era feliz. ―dije cortante e impasible.

No hablamos más, ya que llegamos a la salida. Abrimos las puertas y las cerramos tras nosotros. Allí, a unos metros de la entrada, se encontraban todos. Estoico, Bocón, Heather, Mocoso, Patapez y los gemelos.

Todos se giraron a la vez para vernos a mi tío y a mí. Hacía mucho tiempo que no los veía, han cambiado mucho.

― ¡Astrid! ―exclamaron mis amigos corriendo hacia mí para darme un hermoso abrazo en grupo.

―Ya... Ya... Chicos... ―dije sin aire y me soltaron.

―Dioses, Astrid. ¿Cómo estás? ―preguntó Patapez preocupado.

― ¿Qué ha pasado? ―preguntó Mocoso.

Empezaron todos a preguntar a la vez, hasta el punto de que no entendía nada.

― ¡Dejadla hablar! ―se acercó Estoico con Bocón a su lado, haciendo callar a todos― Astrid, ¿dónde está Hipo? ―preguntó preocupado.

―Ahora está en la celda. ―dije apenada.

― ¿Podemos verle? ―preguntó Bocón serio.

No me dio tiempo a contestar.

―No. ―respondió Finn acercándose por detrás― Han dado la orden de que solo podréis verle en el juicio. Lo siento, Estoico. ―dijo suave.

―Chicos. ―nos llamó mi hermano, que se acercó a nosotros― El juicio empezará dentro de cinco minutos. Será mejor que vayamos yendo. ―avisó.

Asentimos y nos dirigimos a un salón muy grande, donde había una mesa larga al final y, unos metros delante, más asientos.

Entramos y nos topamos con Loggan, que se acercó a nosotros.

Un Mundo Sin Ti [CASTELLANO]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora