Introdución

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Un día quise acabar con todo, pero no pude.

No porque alguien fuera a extrañarme —amigos o familia—, sino porque yo extrañaría las cosas más simples: el canto de los pájaros, el murmullo de los árboles bajo la lluvia, perderme en un buen libro, el primer sorbo de café por la mañana.

Pequeños detalles que, sin hacer ruido, me recuerdan que aún quiero seguir viviendo.

Huracán adolescenteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora