Grecia parecía una adolescente común, pero nada podría estar más lejos de la realidad. Entre agresiones que la marcan, secretos que la persiguen y el frío distante de su propia familia, su último año de instituto se convierte en un torbellino de emo...
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Todos hablan de nostalgia cuando recuerdan aquella canción que escuchaban hace años o esa película que veían de niños y que hoy les despierta un sinfín de emociones al volver a verla.
Yo estoy lejos de sentir esa clase de nostalgia.
Y no porque no tenga canciones o películas que me traigan recuerdos felices, sino porque mi nostalgia es distinta. Más íntima. Más silenciosa.
Yo siento nostalgia por mí.
Por la niña que reía sin esfuerzo, que se sentía querida, que disfrutaba de un abrazo o de un "te quiero" como si fueran refugio. Me recuerdo luminosa, ligera, alguien que sonreía sin tener que pensarlo demasiado.
Y entonces me pregunto: ¿qué me pasó?
Esa es mi nostalgia más pura. Mirarme ahora y no reconocerme. Intentar encontrar en mi reflejo a aquella chica feliz y no hallarla. Sentir que se fue hace tiempo... y no saber en qué momento dejó de habitarme.