26. ¿Estás bien?

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Estaba acostada en mi cama, con la espalda apoyada contra el respaldo y las piernas estiradas

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Estaba acostada en mi cama, con la espalda apoyada contra el respaldo y las piernas estiradas. Patrick tenía la cabeza sobre mis muslos. Mi mano se movía despacio entre su cabello, dibujando líneas invisibles que normalmente lo hacían cerrar los ojos y sonreír.

Pero esa tarde no.

Desde que había llegado no había dicho prácticamente nada.

Ni un comentario sarcástico.

Ni una anécdota del entrenamiento.

Ni una queja exagerada sobre algún profesor.

Silencio.

Y el silencio en Patrick era antinatural.

Lo observé desde arriba. Tenía la mirada fija en el techo, como si estuviera contando las grietas de la pintura. Su mandíbula estaba apenas tensa. Sus manos apoyadas sobre su estómago, inmóviles.

Antes de preguntarle directamente, antes de lanzarme a interrogarlo, había hablado con los chicos.

Los había apartado uno por uno en el instituto.

—¿Lo notan raro? —les pregunté, intentando sonar casual.

Luke intercambió una mirada con Tristan.

—Un poco —admitió Luke—. Pero cuando le preguntamos dice que está todo bien.

—Disimula —añadió Tristan—. Pero sí... está distinto.

Esa confirmación me inquietó más de lo que quería admitir.

Ahora, con su peso tibio sobre mis piernas, volví a acariciarle el cabello y me incliné un poco.

—¿Estás bien?

Giró la cabeza para mirarme. Me regaló una sonrisa torcida. Forzada.

—Sí.

Una sola palabra.

Corta.

Cerrada.

Mi pecho se apretó.

Siempre he tenido ese presentimiento extraño cuando alguien me miente. No es algo concreto. Es una sensación. Un ruido leve en la cabeza que dice: algo no encaja.

Y casi siempre tengo razón.

Pero no quería sofocarlo. No quería convertirme en una presión más. Si había algo, quería que me lo contara porque confiaba en mí, no porque lo arrinconaba.

Así que, en lugar de insistir, bajé la mirada y lo abracé desde arriba, apoyando mi mejilla en su cabello.

—Sea lo que sea... se va a solucionar.

No respondió.

Solo cerró los ojos.

Los días siguientes fueron peores.

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