¡Genial! ¡Soy la persona más afortunada del mundo! ¡Lo estaba deseando!
Vale, ya paro con la ironía, pero ¡no me digáis que tocarte con tu ex-novio en un trabajo del instituto no es tener suerte!
Cuando la profesora de Historia ha pronunciado mi nombre junto al de Pablo después de sacar dos papelitos con los nombres escritos, le he asesinado con la mirada y, después, por el rabillo del ojo he visto la reacción de Pablo: una sonrisa de satisfacción.
Por supuesto, he rechistado y he pedido cambio de pareja, pero la profesora rápidamente me ha cortado diciendo que «el azar ha hablado y no se puede hacer nada». Así que nada, tendré que hacer el maldito trabajo con él... ¡Qué ilusión!
―¡Chiara, espera! -me grita Pablo por detrás mientras me dirijo a la cafetería para comprar algo para almorzar.
―¿Qué? -le digo borde.
―Tenemos que hablar del trabajo -Él sí que parece contento con el resultado del sorteo.
―No me importa hacerlo yo sola y poner que lo hemos hecho entre los dos.
Espero que acepte la idea, así me libro de estar con él. Pablo da un paso hacia delante, quedando aún más cerca de mí.
―Es un trabajo en parejas. Lo haremos los dos. ¿Tan malo va a ser trabajar conmigo?
―No te hagas el gracioso, ya sabes la respuesta -ruedo los ojos.
―Podrías darme tu número de teléfono para quedar.
NO. Cambié de número por su culpa, para que dejara de agobiarme a mensajes y a llamadas, así que ahora no se lo pienso dar. No quiero pasar otra vez por eso.
―¡Más quisieras! -me río -. Quedamos a una hora en la biblioteca y ya está -impongo.
―Es mejor hacerlo en mi casa, por ejemplo -propone con una sonrisa tonta.
―No. En la biblioteca.
―Ahí no se puede hablar y tendremos que hablar sobre qué poner.
―Tiene una sala de trabajo, en ella se puede hablar bajito -Pablo suspira -. Te veo en la biblioteca a las 5:00, ¿te parece?
―Vale -acepta.
Después, sin decir más, me marcho a la cafetería. Está abarrotada de estudiantes y tardo cinco minutos en conseguir un bocadillo de tortilla de patata. Ya con la adquisición en las manos, me dirijo a mi banco. Me llevo una gran sorpresa cuando veo a mi profesor Antonio sentado en él. Podría darme la media vuelta e irme a otro lado, pero supongo que está sentado ahí porque quiere hablar conmigo, así que continúo mi camino.
―¡Buenos días, Antonio! -me siento a su lado.
―¡Buenos días! ¿Qué tal?
―Regular -admito.
―¿Cómo así? ¿Ha sido por algo que te ha dicho Pablo?
Le miro extrañada, ¿cómo sabe que he hablado con él?
―Os he visto, por eso he venido aquí. Quería saber si estaba todo bien -me dice con preocupación.
―Me ha tocado por sorteo como pareja para hacer un trabajo de Historia. Hemos estado hablando de eso.
―Ahora mismo voy a hablar con Carmen y le voy a pedir que te cambie inmediatamente de pareja.
―Se lo he pedido yo y no me ha hecho caso -hago una mueca -. Y no quiero que sepa que él y yo tuvimos una relación tóxica.
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La riqueza del corazón || Alex Hogh Andersen || #Wattys2019
Teen FictionLas decepciones en sus amistades han hecho que Chiara no confíe en nadie y que haya perdido el interés en hacer amigos. Para ella, el maravilloso mundo de los libros es la mejor compañía. Los libros nunca te fallan, no te engañan. Alex, un joven de...
