Capítulo 14

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Por más que amé entrenar odio el dolor que deja en mi cuerpo.

Levantarme en la mañana, agacharme a ponerme mi zapatilla, sentarme en el sillón o en el auto,
Subir y bajar escaleras, hacer cualquier cosa me produce un horrible dolor muscular y lo peor de todo es que sigo entrenando con Chris.

Nunca me gustó hacer deporte, lo cual es irónico por qué vengo de una familia de deportistas.

Mi hermanita y mi mamá han jugado al vóley en los mejores clubes de Argentina y mi padre, él sí que es apasionado por el deporte, carreras de bicicleta, golf, tenis, fútbol, basquetbol, entre muchos otros deportes. Todos deportistas menos yo, soy como la oveja negra de la familia en ese sentido.

Cuando era pequeña, y aún iba a la escuela, teníamos clase de deportes todos los días, pero siempre lo veía como una hora de juegos, con el tiempo comenzó a tomar más seriedad y comencé a ser consciente de mí falta de estado físico.

Una vez que terminé con mi escuela secundaria, volví muy pocas veces a un gimnasio y la verdad que no me preocupaba hasta hace unas semanas cuando me di cuenta que no podía seguirle el paso a Alex.

Hoy sería el último día de grabación de los chicos y es quería decir tres cosas, la primera de ellas era que en esta noche o en la próxima de seguro saldríamos a bailar y emborracharnos, la segunda es que a partir de ahora estaría más tiempo con mi dulce y bello Alex y la tercera que en la juntada que hicieran debía soportar a Alicia y poner cara de miss simpatía.

No veo la hora que los días pasen más rápido, ya quiero ver a mis padres y a mi hermanita, extraño muchísimo y no sé cuánto tiempo podré estar con ellos ya que Alex ya confirmo que volveríamos para la fiesta de fin de año y es un evento al que no podría faltar.

Últimamente comienzo mis mañanas de la misma manera, despertando sola en la cama, Alex sale tan temprano y vuelve tan tarde que casi no estamos juntos, por suerte dormimos juntos si no ni lo vería.

Los demás chicos solo los vi y hablé por las redes sociales, ni siquiera les pasé mi número, a excepción de Alicia, todos son muy amables y me hacen sentir super incluida en todos los planes a los que me invitan.

Hoy vuelvo a entrenar, me pongo mi ropa deportiva y me recojo el cabello.

Al llegar saludo a los de siempre y voy en busca de Chris para que me dé la rutina del día. Como siempre él ya está entrenando.

Me siento sobre unas colchonetas mientras él termina de entrenar, me dedica una que otra mirada a través del espejo y solo una sutil sonrisa escapa de su rostro.

Sorprendiéndome, gira sobre sus talones y se quita la remera, liberando todo su torso trabajado y sudado. Wow sí que tiene buen cuerpo, pero no quiero parecer una babosa como casi todas las chicas que entrenan en el mismo horario de él por lo que apartó la vista.

 Wow sí que tiene buen cuerpo, pero no quiero parecer una babosa como casi todas las chicas que entrenan en el mismo horario de él por lo que apartó la vista

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Infinito (Alex Høgh Andersen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora